Esta torta fría combina texturas y sabores intensos en un formato elegante y bien definido.
Tiene una base firme, capas cremosas con distintas intensidades de chocolate y avellanas visibles que aportan contraste.

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Es un postre para preparar con tiempo y disfrutar bien frío, con un corte prolijo y tentador.
Ingredientes
Para la base
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250 g de galletas de vainilla tipo María
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120 g de manteca derretida
Para la mousse clara de chocolate
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200 g de chocolate con leche
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250 ml de crema de leche bien fría
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1 cucharada de azúcar
Para la capa intensa de chocolate y avellanas
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150 g de chocolate semiamargo
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150 ml de crema de leche
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100 g de avellanas tostadas, peladas y cortadas en rodajas
Para la terminación
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Galletas trituradas gruesas, cantidad necesaria
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Chocolate para manga (ganache firme o crema de chocolate), cantidad necesaria
Preparación
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Triturar las galletas hasta obtener un polvo fino. Colocarlas en un bowl y mezclarlas con la manteca derretida hasta formar una preparación húmeda y compacta.
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Forrar la base de un molde rectangular o cuadrado, presionando bien para que quede firme y pareja. Llevar a la heladera mientras se preparan los rellenos.
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Para la mousse clara, derretir el chocolate con leche a baño María o en microondas en intervalos cortos. Dejar entibiar.
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Batir la crema de leche bien fría junto con el azúcar hasta que quede semimontada, con picos suaves.
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Incorporar el chocolate derretido a la crema con movimientos envolventes hasta lograr una mousse aireada y homogénea.
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Volcar esta mousse sobre la base de galletas, emparejar la superficie y llevar a la heladera por 30 minutos para que tome cuerpo.
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Para la capa intensa, derretir el chocolate semiamargo y mezclarlo con la crema de leche caliente hasta obtener una ganache lisa.
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Agregar las avellanas cortadas en rodajas, mezclando suavemente para que queden bien distribuidas.
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Volcar esta preparación sobre la mousse ya firme, alisar con cuidado y volver a llevar a la heladera por otros 30 minutos.
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Preparar nuevamente una pequeña cantidad de mousse clara (o reservar parte de la anterior) y cubrir la capa de chocolate intenso, formando la última capa cremosa. Emparejar bien.
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Llevar la torta a la heladera por un mínimo de 4 horas, idealmente de un día para el otro.
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Antes de servir, cubrir la superficie con galletas trituradas gruesas, presionando apenas para que se adhieran.
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Decorar cada porción o la parte superior con un copete de chocolate cremoso hecho con manga.
Tips y consejos:
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Las avellanas deben tostarse previamente para que se vean claras y aporten más sabor.
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No triturarlas de más: deben notarse al corte, como se ve en la imagen.
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La mousse no debe quedar dura; la textura correcta es aireada y suave.
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Para cortes prolijos, usar un cuchillo largo pasado por agua caliente y secado antes de cada corte.
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Esta torta mejora con el reposo y se mantiene perfecta en heladera hasta 48 horas.
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El crumble de galleta se agrega al final para que conserve textura.
Esta torta fría de chocolate y avellanas se destaca por sus capas bien marcadas, su textura cremosa y su presentación prolija.
Es un postre intenso, equilibrado y visualmente impactante, ideal para servir en porciones parejas y lucirse en cualquier mesa.