Un postre clásico italiano presentado en formato individual, con capas suaves y bien marcadas que combinan café, crema y cacao.
Su textura es cremosa pero firme, ideal para servir frío y disfrutar en cada cucharada. Perfecto para lucirse con una opción elegante, simple y muy tentadora.

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Ingredientes
- 250 gramos de queso mascarpone
- 200 ml de crema de leche bien fría
- 3 yemas de huevo
- 100 gramos de azúcar
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 200 ml de café fuerte frío
- 200 gramos de vainillas
- Cacao amargo para espolvorear
- Chips de chocolate (cantidad necesaria)
- Granos de café (opcional, para decorar)
Preparación
- En un bowl, batí las yemas con el azúcar hasta obtener una mezcla clara y espesa. Podés hacerlo a baño María suave para mayor seguridad, sin dejar de batir.
- Retirá del calor y dejá enfriar. Luego agregá la esencia de vainilla y el mascarpone, mezclando hasta lograr una crema lisa y homogénea.
- En otro recipiente, batí la crema de leche hasta que esté firme pero cremosa.
- Incorporá la crema batida a la mezcla de mascarpone con movimientos envolventes para mantener la textura aireada.
- Prepará el café y dejalo enfriar completamente.
- Cortá las vainillas si es necesario para que entren bien en los vasos.
- Sumergí rápidamente las vainillas en el café (sin que se desarmen) y colocá una primera capa en el fondo de cada vaso.
- Agregá una capa generosa de crema y emparejá suavemente.
- Repetí el proceso formando otra capa de vainillas embebidas y luego otra de crema, logrando al menos dos capas bien definidas.
- Terminá con una capa de crema, espolvoreá cacao amargo por encima y decorá con una roseta de crema, chips de chocolate y algunos granos de café.
- Llevá a la heladera por al menos 4 horas antes de servir para que tome consistencia y se integren bien los sabores.
Tips y consejos:
- No dejes las vainillas demasiado tiempo en el café para evitar que se desarmen.
- La crema tiene que quedar aireada, no la mezcles en exceso al integrarla.
- Usá cacao amargo de buena calidad para lograr ese sabor intenso característico.
- Si querés un toque más intenso, podés agregar un chorrito de licor al café.
- Para una presentación más prolija, usá manga para colocar la última capa de crema.
- Servilo bien frío para que mantenga la textura firme y cremosa al mismo tiempo.
Un postre elegante, fácil de preparar y con una combinación clásica que nunca falla.