Esta tarta es bien clásica: masa finita, un relleno alto de ricota bien cremoso y una capa de dulce de leche marcada en el corte.
Se arma con base y tapa, sin vueltas raras, y queda mucho mejor cuando se enfría bien antes de servir.

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Es de esas recetas que salen prolijas, rendidoras y con un sabor que no falla.
Ingredientes
Para la masa (base y tapa)
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350 g de harina 0000
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150 g de manteca fría
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120 g de azúcar
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1 huevo
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1 yema
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1 cucharadita de polvo de hornear
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1 pizca de sal
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1 cucharadita de esencia de vainilla
Para el relleno de ricota
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600 g de ricota
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2 huevos
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100 g de azúcar
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1 cucharadita de esencia de vainilla
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Ralladura de 1 limón (opcional)
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1 cucharada de maicena (opcional)
Para el armado
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250 g de dulce de leche repostero (o uno bien espeso)
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Azúcar impalpable
Preparación
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En un bowl mezclá la harina con el polvo de hornear, la sal y el azúcar.
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Sumá la manteca fría en cubitos y arená con las manos hasta que quede como migas.
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Agregá el huevo, la yema y la vainilla. Uní todo sin amasar de más, solo hasta formar una masa pareja.
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Dividí la masa en dos (una parte apenas más grande para la base), envolvé y llevá a la heladera 20 a 30 minutos.
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Si la ricota está muy húmeda, dejala escurrir 10 minutos en un colador para que el relleno quede más firme.
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En un bowl, mezclá ricota, azúcar, huevos y vainilla. Sumá ralladura de limón si usás. Si querés un corte más firme, agregá la maicena e integrá bien.
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Estirá la porción más grande de masa y forrá una tartera de 24 cm, dejando la base y los bordes finitos. Pinchá el fondo con tenedor.
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Volcá el relleno de ricota y emparejá la superficie.
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Distribuí el dulce de leche en una capa pareja por arriba, sin hacerlo grueso.
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Estirá la otra porción de masa bien fina y cubrí la tarta. Sellá los bordes y pinchá apenas la tapa.
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Cociná hasta que la tapa esté apenas dorada y el centro se note firme al mover la tartera suavemente.
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Dejá enfriar a temperatura ambiente y después llevá a la heladera por lo menos 4 a 6 horas, idealmente de un día para el otro.
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Antes de servir, espolvoreá con azúcar impalpable y cortá con cuchillo grande.
Tips y consejos:
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La ricota escurrida hace que el relleno quede más compacto y no se desarme al cortar.
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Usá dulce de leche repostero o bien espeso para que la capa se note definida cuando la tarta está fría.
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Estirar la masa fina es lo que logra ese resultado clásico y prolijo, con buena proporción de relleno.
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Para porciones bien limpias, cortá con la tarta bien fría y limpiá la hoja del cuchillo entre cortes.
Queda cremosa, firme y con las capas bien marcadas, perfecta para servir fría y que cada porción salga pareja.