La tarta de pollo, jamón y queso es una receta salada, abundante y muy tentadora, con masa casera dorada por fuera y un relleno cremoso por dentro.
La mezcla de pollo desmenuzado, jamón en cubos y queso fundido queda firme, sabrosa y perfecta para cortar en porciones generosas.

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Es una preparación ideal para servir tibia, cuando el queso todavía se estira un poco y el relleno se ve bien cargado.
Ingredientes
Para la masa casera:
- 500 gr de harina 0000
- 200 gr de manteca fría
- 1 huevo
- 100 ml de agua fría
- 1 cdita de sal
- 1 huevo extra para pincelar
Para el relleno:
- 2 pechugas de pollo cocidas y desmenuzadas
- 200 gr de jamón cocido en cubos
- 250 gr de mozzarella, queso cremoso o pategrás
- 1 cebolla
- 1 diente de ajo
- 2 cdas de aceite
- 200 ml de crema de leche
- 2 cdas de queso rallado
- 1 cda de almidón de maíz, opcional
- Sal, a gusto
- Pimienta, a gusto
- Nuez moscada, a gusto
- Perejil picado, opcional
Preparación
- Para la masa, colocar la harina y la sal en un bowl grande.
- Agregar la manteca fría cortada en cubos y deshacerla con las manos hasta formar un arenado. No hace falta trabajar de más; la idea es que queden pequeños pedacitos de manteca para que la masa salga más rica y quebradiza.
- Sumar el huevo y mezclar.
- Agregar el agua fría de a poco, solo hasta unir la masa. Puede no hacer falta usar toda.
- Formar un bollo, dividirlo en dos partes, envolver y llevar a la heladera durante 30 minutos.
- Mientras tanto, preparar el relleno. Picar la cebolla y el ajo bien finos.
- Calentar el aceite en una sartén y cocinar la cebolla con el ajo hasta que estén transparentes.
- Agregar el pollo cocido y desmenuzado. Mezclar para que tome sabor.
- Sumar el jamón cocido en cubos y cocinar 1 o 2 minutos más.
- Incorporar la crema de leche, el queso rallado, sal, pimienta y nuez moscada.
- Cocinar a fuego bajo unos minutos hasta que el relleno quede cremoso pero no líquido. Si hace falta darle más cuerpo, disolver el almidón de maíz en una cucharada de agua fría, agregarlo y cocinar hasta que espese.
- Apagar el fuego y dejar enfriar el relleno antes de armar la tarta.
- Estirar una parte de la masa sobre la mesada apenas enharinada y cubrir un molde profundo, acomodando bien la base y los bordes.
- Pinchar apenas la base con un tenedor.
- Agregar la mitad del relleno de pollo y jamón.
- Distribuir el queso cortado en cubos, tiras o hebras.
- Cubrir con el resto del relleno y emparejar la superficie.
- Estirar la segunda parte de la masa y colocarla por arriba.
- Cerrar bien los bordes con repulgue o presionando con un tenedor.
- Hacer un pequeño corte en el centro para que salga el vapor durante la cocción.
- Pincelar la superficie con huevo batido.
- Llevar a horno precalentado a 190 °C durante 40 a 50 minutos, o hasta que la masa esté bien dorada y cocida.
- Retirar del horno y dejar reposar 10 minutos antes de cortar.
- Servir en porciones grandes, con el relleno todavía cremoso y el queso fundido.
Tips y consejos
- Para que la masa quede bien casera y sabrosa, la manteca tiene que estar fría. Si se ablanda demasiado mientras la trabajás, conviene llevar la masa unos minutos a la heladera antes de estirarla.
- No hay que amasar demasiado. Solo unir los ingredientes hasta formar un bollo. Si se trabaja de más, la masa puede quedar dura en vez de tierna y quebradiza.
- El relleno debe quedar cremoso, pero con cuerpo. Si queda muy líquido, al cortar la tarta se puede desarmar y humedecer demasiado la base.
- Dejar enfriar el relleno antes de armar la tarta es clave. Si se coloca caliente sobre la masa, puede ablandarla y hacer que pierda textura durante el horneado.
- Para una tarta con más presencia, conviene usar un molde profundo. Así el relleno queda más generoso y se ve mejor al levantar la porción.
- El queso ideal es uno que funda bien, como mozzarella, cremoso o pategrás. Se puede combinar con un poco de queso rallado para sumar sabor.
- Si querés una base más firme, podés precocinarla durante 8 a 10 minutos antes de rellenar. No hace falta dorarla del todo, solo darle un poco de estructura.
- El pollo puede ser hervido, al horno o a la plancha. También sirve pollo que haya sobrado de otra preparación, siempre que esté bien desmenuzado.
- Al sacarla del horno, dejala reposar unos minutos. Ese descanso ayuda a que el relleno se acomode y la porción salga más prolija, sin perder la cremosidad.
Esta tarta de pollo, jamón y queso queda perfecta cuando la masa sale dorada, el relleno se ve abundante y el queso cae apenas al levantar la porción.
Con una masa casera simple y un relleno bien cremoso, se transforma en una receta potente, vistosa y muy sabrosa.