Este clásico postre tiene una textura liviana y espumosa que lo hace irresistible desde el primer momento.
Su sabor dulce y delicado, con ese toque característico, lo convierte en una opción ideal para servir en copas.

Te recomendamos: Mini postres de maracuyá con relleno cremoso y sabor intenso
Es simple, rápido y queda con una cremosidad espectacular.
Ingredientes
-
3 yemas de huevo
-
3 cucharadas de azúcar
-
3 cucharadas de vino dulce (tipo oporto o marsala)
Preparación
-
Colocá las yemas junto con el azúcar en un bowl resistente al calor.
-
Batí enérgicamente hasta que la mezcla empiece a aclararse y se vuelva más espesa.
-
Incorporá el vino dulce de a poco mientras seguís batiendo para integrar bien todo.
-
Llevá el bowl a baño María (sin que el agua toque el recipiente) y continuá batiendo constantemente.
-
Seguí batiendo sin parar hasta que la preparación aumente su volumen y tome una textura aireada y cremosa.
-
Retirá del calor cuando veas que está bien espeso pero todavía suave, con una consistencia tipo mousse liviana.
-
Serví inmediatamente en copas para aprovechar su textura en el punto justo.
Tips y consejos:
-
Batí sin parar para evitar que las yemas se cocinen de golpe.
-
El agua del baño María no debe hervir fuerte, solo estar caliente.
-
Si querés un sabor más suave, podés usar un vino dulce más ligero.
-
Servilo apenas hecho, ya que con el tiempo pierde aire y baja su volumen.
-
Podés espolvorear un poco de cacao o canela por arriba para darle un toque extra.
-
También queda muy bien acompañado con frutas frescas o galletitas crocantes.
Es un postre simple pero con una textura y sabor que sorprenden, ideal para lucirse sin complicarse demasiado.