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Postres, pastelería y cosas dulces

Postre cremoso de frutilla

Este postre combina dos texturas en una sola preparación: una base con trozos firmes y una mezcla cremosa que los envuelve.

Es fresco, liviano y muy fácil de hacer, ideal para algo dulce sin complicarse.

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Ingredientes

Primera preparación (para los trozos):

  • 40 g de gelatina de frutilla

  • 250 ml de agua caliente

  • 250 ml de agua fría

Segunda preparación (parte cremosa):

  • 40 g de gelatina de frutilla

  • 100 ml de agua caliente

  • 150 ml de agua fría

  • 400 ml de crema de leche

Extra:

  • Un poco de aceite (para el molde)

Preparación

  1. En un bowl, disolvé los 40 g de gelatina de frutilla en los 250 ml de agua caliente, mezclando bien hasta que no queden grumos.

  2. Agregá los 250 ml de agua fría y mezclá nuevamente hasta integrar por completo.

  3. Volcá la preparación en un recipiente plano o en el mismo molde previamente aceitado y llevá a la heladera.

  4. Dejá enfriar hasta que esté completamente firme (aproximadamente 1 a 2 horas).

  5. Una vez firme, desmoldá si hace falta y cortá la gelatina en cubos o trozos irregulares con un cuchillo. Este paso es fundamental para lograr los pedazos visibles dentro del postre.

  6. Colocá esos trozos dentro del molde savarín apenas aceitado, distribuyéndolos de manera uniforme.

  7. En otro bowl, disolvé los otros 40 g de gelatina en los 100 ml de agua caliente, mezclando bien.

  8. Agregá los 150 ml de agua fría y dejá entibiar unos minutos.

  9. Incorporá la crema de leche y mezclá suavemente hasta obtener una preparación homogénea y ligeramente espesa.

  10. Volcá esta mezcla cremosa sobre los cubos de gelatina ya acomodados en el molde, asegurándote de que se filtren entre los espacios.

  11. Llevá a la heladera durante al menos 4 horas, hasta que esté completamente firme.

  12. Para desmoldar, pasá el molde unos segundos por agua tibia y volcá sobre un plato.

Tips y consejos:

  • Cortar la gelatina en trozos irregulares mejora el efecto visual final.

  • No agregues la mezcla cremosa caliente, porque puede derretir los cubos.

  • El molde apenas aceitado ayuda a que salga perfecto sin romperse.

  • Si querés un efecto más cargado, podés usar más cantidad de cubos.

  • Servir bien frío mejora la textura y el sabor.

  • Podés repetir la receta con otros sabores de gelatina.

Queda firme, cremoso y con ese contraste de texturas que lo hace súper atractivo y diferente.

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