Categorías
Postres, pastelería y cosas dulces

Postre cremoso de coco con ananá caramelizado

Este postre tiene una combinación que funciona muy bien porque une una base suave, fresca y bien cremosa con una cubierta de fruta dorada y llena de sabor.

El coco le da una textura especial y el ananá caramelizado aporta ese contraste dulce que hace que cada cucharada se sienta distinta.

Te recomendamos: Postre cremoso de naranja con crema y crocante de nuez

Es una opción ideal para preparar con anticipación, servir bien frío y lucirse con un postre casero que no resulta pesado.

Ingredientes

  • 500 ml de leche
  • 200 ml de leche de coco
  • 100 g de coco rallado
  • 3 cucharadas de azúcar
  • 3 cucharadas de maicena
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla

Para el topping:

  • 1 ananá chico o 1/2 grande
  • 4 cucharadas de azúcar
  • 1 cucharada de manteca
  • 1 cucharadita de canela (opcional)
  • 2 cucharadas de coco rallado tostado

Preparación

  1. Poné en una olla la leche, la leche de coco, el azúcar y el coco rallado. Llevá a fuego medio y revolvé de vez en cuando hasta que la mezcla esté bien caliente, pero sin dejar que hierva fuerte.
  2. Disolvé la maicena en un poco de leche fría aparte. Este paso es importante para que después no queden grumos en la crema.
  3. Sumá la maicena disuelta a la olla y empezá a revolver de manera constante con cuchara de madera o batidor de mano.
  4. Cociná a fuego medio-bajo hasta que la preparación espese bien. Tiene que quedar cremosa, lisa y con cuerpo, pero no demasiado dura.
  5. Retirá del fuego, agregá la esencia de vainilla y mezclá bien para perfumar toda la preparación.
  6. Repartí la crema en frascos o vasitos individuales. Dejalos enfriar primero a temperatura ambiente y después llevalos a la heladera durante por lo menos 2 horas para que tomen firmeza.
  7. Para la cobertura, pelá el ananá, retirale la parte central si está muy dura y cortalo en cubitos chicos o medianos.
  8. En una sartén colocá la manteca y el azúcar. Cuando empiece a fundirse, agregá el ananá y cociná a fuego medio.
  9. Revolvé de a ratos hasta que la fruta largue parte de su jugo, se evapore el exceso de líquido y se forme un caramelo suave alrededor de los trozos. Si querés, en este momento podés agregar la canela.
  10. Cuando el ananá esté dorado y brillante, apagá el fuego y dejalo entibiar.
  11. Completá cada frasco con una capa generosa de ananá caramelizado.
  12. Terminá con coco rallado tostado por encima y llevá otra vez al frío si querés servirlo bien fresco.

Consejos:

  • Si te gusta una base más intensa, podés reemplazar una parte de la leche común por más leche de coco. Eso le da un sabor más marcado y una textura todavía más untuosa.
  • Si preferís un postre más suave, podés usar menos coco rallado en la base. Va a seguir teniendo sabor, pero con una textura más lisa.
  • Para una versión más perfumada, además de la vainilla podés agregar unas gotas de esencia de coco o un poquito de ralladura de limón o naranja. Eso levanta mucho el sabor sin tapar el ananá.
  • El azúcar de la crema se puede ajustar sin problema. Si no te gustan los postres demasiado dulces, bajá un poco la cantidad porque el topping ya aporta bastante dulzor.
  • Si querés una textura todavía más fina, podés procesar apenas la mezcla caliente con mixer antes de llevarla a los frascos. Así el coco rallado queda menos notorio.
  • Si por el contrario te gusta sentir bien el coco, dejá la mezcla tal cual y hasta podés sumar una cucharada extra.
  • La maicena es clave para que mantenga estructura. Si querés un resultado más firme, agregá media cucharada más. Si lo querés más cremoso, reducí apenas la cantidad, pero sin exagerar para que no quede demasiado flojo.
  • El ananá fresco suele dar mejor resultado porque mantiene mejor la textura al caramelizarse. Si usás ananá en lata, escurrilo bien antes de llevarlo a la sartén para que no largue tanto líquido.
  • También podés cortar el ananá en trozos más grandes si querés que el topping se vea más rústico, o en cubitos más chicos si buscás una terminación más prolija y fácil de comer con cuchara.
  • La canela es opcional, pero combina muy bien con el caramelo. Si no te gusta, simplemente no la pongas. Otra opción rica es sumar una pizca mínima de jengibre o unas gotas de esencia de vainilla en la sartén cuando apagás el fuego.
  • Si querés que la cobertura quede más brillante, cociná el ananá hasta que reduzca bien el jugo, pero sin pasarte para que no se desarme. La idea es que los cubos se mantengan enteros.
  • El coco tostado de arriba suma mucho porque aporta contraste de textura. Podés tostarlo en una sartén limpia a fuego bajo, revolviendo seguido para que no se queme.
  • Si querés variar la terminación, además del coco tostado podés agregar almendras picadas, nueces apenas tostadas o un poco de granola suave.
  • Para una versión más fresca, podés servirlo con unas hojitas de menta o con apenas un toque de ralladura de lima.
  • Si no querés usar manteca en el topping, podés hacer el ananá solo con azúcar, cocinándolo un poco más despacio hasta que caramelice con sus propios jugos.
  • Otra variante rica es mezclar el ananá con banana en rodajitas al momento de caramelizar. Eso da una cobertura más golosa y distinta.
  • Si te gusta experimentar, esta misma base de coco también queda muy bien con otras frutas arriba, como duraznos, manzanas salteadas, peras caramelizadas o mango.
  • Para servirlo bien frío y con mejor textura, conviene prepararlo con unas horas de anticipación. Incluso de un día para el otro queda muy bien.
  • Si ves que la crema espesa demasiado en la olla, podés aflojarla con un chorrito extra de leche antes de repartirla en los frascos.
  • Si querés una presentación más elegante, armá capas: primero la crema, después una cucharada de ananá, luego otra capa fina de crema y terminá arriba con más fruta.
  • También podés hacerlo en una fuente grande en lugar de frascos individuales. Después servís porciones con cuchara, como si fuera un postre de mesa.
  • Para que quede más balanceado, no pongas una capa exageradamente gruesa de topping. Lo mejor es que se sienta el contraste entre la crema de coco y la fruta caramelizada en una misma cucharada.
  • Si buscás una versión más casera y abundante, podés aumentar un poco la cantidad de base y dejar el topping solo en la superficie. Si querés un postre más vistoso, hacé menos crema y poné una cobertura bien generosa.

Es un postre simple de hacer, pero con una combinación de sabores que lo vuelve especial y distinto.

Bien frío, con la cobertura apenas pegajosa y la base cremosa, queda de esos postres que dan ganas de repetir.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *