Nada mejor que una pizza casera con una base bien esponjosa y una cubierta generosa de queso, tomate y fiambre.
Perfecta para compartir en familia y disfrutar de un sabor inigualable.

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Con esta receta fácil y práctica, vas a lograr una pizza deliciosa con ingredientes simples y al alcance de todos.
Ingredientes
Para la masa
- 200 ml de agua tibia
- 1 cucharadita de azúcar
- 1 cucharadita de levadura seca
- 1/2 cucharadita de sal
- 2 cucharadas de aceite vegetal
- 300 g de harina
Para la cobertura
- 2-3 cucharadas de salsa de tomate
- 150 g de fiambre cortado en cubos (puede ser jamón, panceta o salchicha)
- 1 tomate mediano cortado en cubos
- 200 g de queso rallado o en hebras
Preparación
- En un bol, mezclar el agua tibia con el azúcar y la levadura. Dejar reposar unos minutos hasta que se forme espuma en la superficie, lo que indica que la levadura está activada.
- Agregar la sal, el aceite y la harina de a poco, mezclando hasta formar una masa uniforme.
- Amasar durante unos 10 minutos hasta obtener una textura lisa y elástica.
- Cubrir la masa con un paño limpio y dejar reposar en un lugar cálido durante aproximadamente una hora, o hasta que duplique su tamaño.
- Precalentar el horno a 200°C. Enmantecar o aceitar una pizzera para evitar que la masa se pegue.
- Colocar la masa sobre la pizzera y estirarla con las manos hasta cubrir toda la superficie.
- Llevar la base al horno y prehornear durante 10-12 minutos hasta que comience a tomar firmeza, sin que se dore demasiado.
- Retirar la masa del horno y esparcir la salsa de tomate en forma pareja.
- Distribuir el fiambre en cubos y el tomate por toda la superficie.
- Espolvorear con el queso rallado, asegurando que cubra bien todos los ingredientes.
- Llevar nuevamente al horno a 200°C y hornear por 5-6 minutos más, o hasta que el queso se derrita y burbujee.
- Retirar la pizza del horno, dejar enfriar unos minutos y servir en porciones.
Una pizza casera fácil, esponjosa y con una combinación de sabores que la hacen irresistible. Ideal para cualquier ocasión.