Una receta cremosa, simple y con mucho sabor, perfecta para resolver una comida rica sin demasiados ingredientes.
La panceta aporta intensidad, la crema envuelve la pasta y el verdeo suma frescura al final.

Te recomendamos: Cómo hacer pizzetas de papa crocantes y cremosas
Queda abundante, suave y bien tentadora, ideal para servir bien caliente apenas sale de la olla.
Ingredientes
- 400 g de mostacholes
- 250 g de panceta en cubitos o tiras chicas
- 350 ml de crema de leche
- 2 ramas de verdeo
- Sal, a gusto
- Pimienta negra, a gusto
- Agua de cocción de la pasta, cantidad necesaria
Preparación
- Poné abundante agua en una olla grande y llevá al fuego hasta que hierva. Agregá sal y cociná los mostacholes hasta que estén al dente, siguiendo el tiempo indicado en el paquete. Antes de colarlos, reservá una taza del agua de cocción.
- Mientras la pasta se cocina, cortá la panceta en cubitos o tiras chicas. Colocala en una olla o sartén amplia, sin agregar aceite, y cocinala a fuego medio hasta que empiece a dorarse y largue su propia grasa.
- Mové la panceta cada tanto para que se dore de manera pareja. Tiene que quedar sabrosa y apenas crocante en los bordes, pero sin pasarse, porque después se mezcla con la crema y la pasta.
- Separá la parte blanca y verde del verdeo. Picá todo bien fino, reservando un poco de la parte verde para terminar el plato al servir.
- Cuando la panceta ya esté dorada, agregá la parte blanca del verdeo y cociná apenas uno o dos minutos, solo para que se ablande y perfume la preparación. No hace falta dorarla demasiado.
- Bajá el fuego y sumá la crema de leche. Mezclá bien para que se una con el fondo de cocción de la panceta. Condimentá con pimienta negra y probá antes de agregar más sal, porque la panceta ya aporta bastante sabor.
- Incorporá los mostacholes cocidos y mezclá con cuidado para que la crema cubra bien toda la pasta. Si la salsa queda demasiado espesa, agregá un chorrito del agua de cocción reservada hasta lograr una textura más cremosa y fluida.
- Cociná todo junto durante 1 o 2 minutos a fuego bajo, moviendo suavemente. La salsa tiene que quedar visible, cremosa y bien adherida a la pasta, sin secarse.
- Apagá el fuego, agregá parte del verdeo picado y mezclá apenas. Serví enseguida, terminando con más verdeo fresco y pimienta negra por encima.
Tips y consejos:
- No agregues aceite para dorar la panceta: con su propia grasa alcanza y queda con mucho más sabor.
- Reservar agua de cocción es clave para que la crema no quede pesada ni se corte. Además ayuda a que la salsa se una mejor con la pasta.
- La sal conviene agregarla con cuidado, porque la panceta puede ser bastante salada.
- El verdeo queda mejor si se usa en dos momentos: una parte se cocina para dar sabor y otra se agrega al final para aportar frescura.
- No cocines demasiado la crema después de agregarla. Con unos minutos alcanza para que tome cuerpo sin reducirse de más.
- Para que se vea bien cremosa al servir, llevá la pasta a la mesa apenas terminada. Si reposa mucho, la salsa se absorbe y pierde fluidez.
- Si necesitás recalentar, hacelo a fuego bajo y agregá un chorrito de agua caliente para recuperar la textura.
Quedan unos mostacholes bien cremosos, con panceta dorada y verdeo fresco en cada porción.
Es una receta sencilla, rápida y con sabor intenso, perfecta para cuando querés algo rico sin preparar una salsa complicada.