Estos paquetitos hojaldrados quedan dorados, crocantes y con un centro cremoso de queso fundido.
Son ideales para servir calentitos, recién hechos, cuando la masa todavía está bien crujiente.

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Con pocos ingredientes se logra una receta vistosa, fácil y perfecta para compartir.
Ingredientes
- 2 tapas de masa hojaldrada para tarta o 1 lámina grande de hojaldre
- 250 g de queso mozzarella, tybo, pategrás o queso cremoso firme
- 1 huevo para pincelar
- 1 cucharada de leche, opcional
- 1 cucharadita de orégano, opcional
- Pimienta negra a gusto, opcional
- Harina, apenas para la mesada si hace falta
Preparación
- Cortá el queso en bastones o cubos medianos. Lo mejor es usar un queso que se funda bien, pero que no sea demasiado líquido, así queda cremoso sin escaparse por completo durante la cocción.
- Estirá la masa hojaldrada sobre la mesada. Si está muy fría y se quiebra, dejala unos minutos a temperatura ambiente. Si está demasiado blanda, llevála un rato a la heladera para poder cortarla mejor.
- Cortá la masa en cuadrados o rectángulos medianos. Tratá de que tengan un tamaño parecido para que todos los paquetitos se cocinen parejo.
- Colocá una porción de queso en el centro de cada cuadrado de masa. Si querés, agregá apenas pimienta negra u orégano, pero sin exagerar para que el sabor principal siga siendo el queso.
- Cerrá cada paquetito doblando la masa sobre el relleno. Podés formar rectángulos, cuadrados o pequeños sobres. Presioná bien los bordes con los dedos y después sellalos con un tenedor para evitar que se abran en el horno.
- Acomodá los paquetitos en una placa con papel manteca o apenas aceitada. Dejá un poco de espacio entre cada uno, porque el hojaldre crece durante la cocción.
- Batí el huevo con una cucharada de leche y pincelá la superficie de cada paquetito. Este paso ayuda a que queden bien dorados y con ese brillo tentador de masa recién horneada.
- Llevá la placa a la heladera durante 10 a 15 minutos antes de hornear. Este descanso ayuda a que la masa mantenga mejor la forma y el hojaldre suba más parejo.
- Mientras tanto, precalentá el horno a 200 °C. El horno tiene que estar bien caliente para que la masa se infle, se dore y quede crocante.
- Horneá durante 18 a 25 minutos, o hasta que los paquetitos estén bien dorados, inflados y con los bordes firmes. Si ves que alguno larga un poco de queso, no pasa nada: al enfriarse apenas, queda igual de rico.
- Retirá del horno y dejá reposar 3 a 5 minutos antes de servir. El queso va a estar muy caliente, y ese pequeño descanso ayuda a que quede cremoso sin quemar.
- Servilos tibios, solos o acompañados con una salsa suave, una mayonesa casera, un dip de queso crema con hierbas o una salsa de tomate liviana.
Tips y consejos:
- Para que el queso no se escape demasiado, evitá usar quesos muy blandos o con mucha agua. La mozzarella firme, el tybo, el pategrás o un queso cremoso bien compacto funcionan mucho mejor.
- No llenes demasiado cada paquetito. Aunque parezca tentador poner mucho queso, si el relleno queda muy cargado puede abrir la masa durante el horneado. Es mejor usar una cantidad generosa, pero que permita cerrar bien los bordes.
- El sellado es clave. Presioná primero con los dedos y después marcá con un tenedor. Si querés asegurar todavía más el cierre, podés humedecer apenas los bordes de la masa antes de unirlos.
- El horno debe estar caliente desde el principio. Si el hojaldre entra en un horno tibio, la masa puede derretirse antes de inflarse y queda más pesada. Con buena temperatura, sube mejor y queda más crocante.
- El descanso en heladera antes de hornear ayuda mucho. La masa fría conserva mejor la forma y el resultado final queda más prolijo, con capas más marcadas y dorado más parejo.
- Si usás masa de tarta hojaldrada, elegí una de buena calidad y no la estires demasiado. Cuanto más fina quede, menos volumen va a tener después de hornearse.
- Para un acabado más atractivo, pincelá con huevo sin mojar demasiado los bordes. Si cae mucho huevo en los cierres, puede dificultar que el hojaldre se abra en capas.
- Si querés que se vean bien al servirlos, podés cortar uno al medio cuando todavía esté tibio. Así se aprecia el queso cremoso del centro y la masa hojaldrada queda más tentadora.
- Se pueden preparar con anticipación y dejarlos armados en la heladera hasta el momento de hornear. Lo ideal es cocinarlos justo antes de servir para que la masa esté crocante.
- Para recalentarlos, conviene usar horno o freidora de aire unos minutos. El microondas ablanda el hojaldre y hace que pierda parte de su textura crocante.
Estos paquetitos hojaldrados rellenos de queso quedan dorados, livianos y muy sabrosos.
Son una opción simple, rendidora y vistosa para servir en una picada, una reunión o cualquier momento en el que quieras preparar algo caliente y fácil de compartir.