Las papas rellenas son una opción perfecta cuando querés algo simple pero que se vea y se sienta mucho más elaborado.
Combinan una base suave con un relleno cremoso y una capa dorada que las vuelve irresistibles.

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Es de esos platos que llenan, rinden y además quedan espectaculares al servir.
Ingredientes
- 4 papas grandes
- 150 g de jamón cocido
- 150 g de queso que funda bien
- 2 cucharadas de manteca
- 3 cucharadas de crema o leche
- Sal a gusto
- Pimienta a gusto
Opcional:
- 50 g de panceta o bacon (o jamón)
- Perejil o verdeo picado
Preparación
- Lavá bien las papas y cocinalas enteras con cáscara en horno medio (180°C) durante 40 a 50 minutos, hasta que estén tiernas por dentro.
- Retiralas y dejalas entibiar para poder manipularlas sin quemarte.
- Cortá cada papa a lo largo y, con una cuchara, vaciá el interior con cuidado, dejando un borde para que mantengan la forma.
- Colocá la pulpa en un bowl, agregá la manteca, la crema o leche, sal y pimienta, y pisá hasta lograr un puré bien cremoso.
- Sumá el jamón picado y parte del queso, mezclando hasta integrar todo.
- Rellená nuevamente las papas con esta preparación, presionando suavemente para que queden bien cargadas.
- Agregá más queso por encima y, si usás panceta o bacon, previamente dorado, colocalo arriba.
- Llevá a horno fuerte durante 10 a 15 minutos hasta que el queso esté bien derretido y dorado.
- Retirá y dejá reposar unos minutos antes de servir.
Tips y consejos:
- Elegí papas grandes y parejas para que todas se cocinen de forma uniforme y tengan buena capacidad de relleno.
- No vacíes demasiado las papas: dejar una base firme evita que se rompan al manipularlas.
- El puré tiene que quedar cremoso pero con cuerpo, así el relleno se mantiene en su lugar.
- Podés sumar cebolla salteada, morrón o restos de carne para variar el sabor sin complicar la receta.
- Para un mejor gratinado, usá un queso que funda bien y llevalo a horno fuerte los últimos minutos.
- Si querés más textura, podés mezclar un poco de queso dentro y otro por arriba para lograr contraste.
- Se pueden dejar armadas con anticipación y gratinar justo antes de servir para que salgan perfectas.
Es una receta rendidora, fácil de adaptar y con ese efecto que hace que apenas las pongas en la mesa, todos quieran probarlas.