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¿Te sobró pan dulce? Tres ideas para aprovecharlo y reconvertirlo en puras delicias

Cuando el pan dulce empieza a secarse después de las fiestas, todavía tiene mucho para dar.

En lugar de descartarlo, se puede transformar en preparaciones riquísimas y muy simples.

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Con algunos pasos básicos, ese pan que ya no estaba tan tierno vuelve a convertirse en protagonista.

A continuación, tres ideas fáciles y bien explicadas para reutilizar el pan dulce y convertirlo en postres caseros que realmente valen la pena.

Tostadas dulces con manteca y azúcar

Esta es la forma más rápida y efectiva de recuperar el pan dulce cuando perdió frescura.

Cortá el pan en rodajas de aproximadamente un centímetro de espesor, tratando de que no se desarmen.

Si está muy seco, conviene hacerlo con un cuchillo de sierra y movimientos suaves.

Colocá las rodajas en una placa para horno o directamente en la tostadora.

Si usás horno, llevalo a temperatura media y tostá las rodajas de ambos lados hasta que queden doradas y crocantes por fuera, pero todavía algo tiernas por dentro.

El calor ayuda a reactivar los aromas del pan dulce y a resaltar las frutas secas y las especias.

Apenas salen calientes, untá cada tostada con un poco de manteca para que se funda con el calor.

Espolvoreá azúcar por encima y, si querés, podés devolverlas unos segundos más al horno para que el azúcar se derrita apenas.

Se pueden servir solas o acompañadas con frutas frescas, un poco de miel, crema o incluso una bocha de helado para un contraste de temperaturas.

Budín de pan dulce

Una opción ideal cuando hay bastante cantidad de pan dulce sobrante.

Cortá el pan en cubos medianos, sin quitarle las frutas ni el relleno que ya tenga.

Colocalos en un bowl amplio y cubrilos con leche caliente, dejándolos reposar unos minutos hasta que se hidraten bien y se ablanden.

Aparte, batí huevos con azúcar hasta integrar y volcá esta mezcla sobre el pan remojado.

Mezclá suavemente para que todo se una sin desarmar del todo los cubos.

El propio sabor del pan dulce suele ser suficiente, por lo que no hace falta sumar esencias ni frutas extra.

Volcá la preparación en una budinera o fuente enmantecada y llevá a horno medio hasta que esté firme y apenas dorado en la superficie.

El punto ideal es cuando al pinchar con un cuchillo, sale apenas húmedo pero sin líquido.

Se puede servir tibio o frío, solo o acompañado con crema, dulce de leche o una salsa liviana.

Trufas de pan dulce

Perfectas para una mesa dulce o para preparar algo sin horno.

Desmenuzá el pan dulce con las manos o procesalo hasta obtener migas finas.

Colocalo en un bowl y agregá de a poco dulce de leche o queso crema, mezclando hasta lograr una pasta húmeda y moldeable.

La clave es no excederse con el agregado para que las trufas mantengan forma y no queden pegajosas.

Una vez lograda la textura correcta, formá bolitas del tamaño de una nuez con las manos apenas húmedas.

Pasá las trufas por cacao en polvo, coco rallado o granas de chocolate, presionando suavemente para que se adhieran bien.

Llevá a frío durante al menos 30 minutos para que tomen firmeza.

Son rendidoras, prácticas y se conservan bien varios días en la heladera.

Estas tres ideas permiten aprovechar el pan dulce de distintas maneras, desde opciones exprés hasta postres más elaborados.

Con pocos pasos y sin desperdiciar nada, se pueden lograr preparaciones caseras que vuelven a darle vida a un clásico.

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