Este pan de yuca y queso es uno de esos clásicos que enamoran desde el primer bocado.
Tiene una textura única: crocante por fuera, húmedo y elástico por dentro, con un sabor suave a queso que lo vuelve irresistible.

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Es ideal para servir tibio, acompañar el mate, una picada o simplemente como snack.
Lo mejor es que no lleva harina de trigo y se prepara con pocos ingredientes, logrando un resultado casero espectacular.
Ingredientes
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500 g de fécula de yuca (tapioca)
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250 ml de agua
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250 ml de leche
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125 ml de aceite
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1 cucharadita de sal
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2 huevos
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200 g de queso casero rallado o picado
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Opcional: 50 g de queso parmesano rallado para un sabor más intenso
Preparación
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Colocá la fécula de yuca en un bol amplio y reservá. Es importante que el bol sea grande porque la masa se trabaja mejor con espacio.
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En una olla, colocá la leche, el agua, el aceite y la sal. Llevá a fuego medio hasta que rompa hervor.
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Apenas hierva, volcá de golpe el líquido caliente sobre la fécula de yuca. Este paso se llama escaldado y es fundamental para lograr la textura característica del pan.
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Mezclá inmediatamente con cuchara de madera o espátula resistente hasta que se forme una masa espesa y uniforme.
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Dejá reposar la mezcla unos minutos hasta que esté tibia. No debe estar caliente para evitar que los huevos se cocinen al incorporarlos.
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Agregá los huevos de a uno, mezclando bien después de cada incorporación hasta integrarlos por completo. La masa se va a volver más lisa y elástica.
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Incorporá el queso rallado o picado y mezclá hasta obtener una masa homogénea, pegajosa pero firme, fácil de manipular con las manos aceitadas.
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Untate las manos con un poco de aceite y formá palitos alargados, similares a los que se observan en la imagen.
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Colocá los palitos en una bandeja apenas engrasada o cubierta con papel manteca, dejando espacio entre ellos porque crecen durante la cocción.
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Llevá a horno precalentado a 200 °C y cociná durante 30 a 35 minutos, hasta que estén inflados, dorados y con una costra levemente crujiente.
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Retirá del horno y dejá reposar unos minutos antes de servir para que terminen de asentarse por dentro.
Tips y consejos:
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El escaldado correcto es la clave para que el pan quede aireado y con esa miga elástica tan característica.
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La fécula de yuca no se reemplaza por harina común, ya que es la responsable de la textura final.
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Podés usar distintos tipos de queso: cremoso, pategrás, cuartirolo o una mezcla, siempre evitando quesos muy secos como único ingrediente.
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Si la masa queda demasiado seca, agregá una o dos cucharadas de leche; si está muy blanda, sumá un poco más de fécula.
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Para un sabor más intenso, el parmesano rallado es un gran complemento, pero no es obligatorio.
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Estos panes se pueden congelar crudos una vez formados y hornear directamente sin descongelar.
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Recién salidos del horno son irresistibles, pero también se pueden recalentar unos minutos y recuperan muy bien su textura.
Este pan de yuca y queso casero es una receta rendidora, simple y muy tentadora.
Ideal para preparar en casa y disfrutar de un bocado tibio que, como su nombre lo dice, suele desaparecer en minutos.