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Nubes de limón sin harina

Estas nubes de limón quedan bien tiernas, húmedas y livianas, con un perfume cítrico que se nota desde el primer bocado.

Son de esas masitas que se desarman suave, con bordes apenas dorados y una cobertura de azúcar impalpable que las hace irresistibles.

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Lo mejor es que no llevan harina de trigo: la base es harina de almendras.

Ingredientes

  • 250 g de harina de almendras

  • 120 g de azúcar

  • 2 huevos

  • 60 g de manteca derretida (tibia, no caliente)

  • Ralladura fina de 2 limones

  • 60 ml de jugo de limón (aprox.)

  • 1 cucharadita de esencia de vainilla

  • 1 cucharadita de polvo de hornear

  • 1 pizca de sal

Para terminar

  • Azúcar impalpable (cantidad necesaria)

Preparación

  1. Prendé el horno a 180 °C y prepará una placa con papel manteca.

  2. En un bowl, batí los huevos con el azúcar 1 a 2 minutos, hasta que se vea una mezcla más clara y espesa (no hace falta punto letra, solo que se airee un poco).

  3. Sumá la manteca derretida tibia, la vainilla, la ralladura de limón y el jugo de limón. Mezclá hasta integrar.

  4. En otro bowl, combiná la harina de almendras con el polvo de hornear y la sal.

  5. Incorporá los secos a la mezcla de huevos en dos tandas, mezclando con espátula hasta que no queden partes sueltas. Te tiene que quedar una masa blanda, húmeda y apenas sostenida (tipo pasta espesa).

  6. Dejá reposar 10 minutos. Este descanso ayuda a que la harina de almendras absorba y la masa tome cuerpo.

  7. Con una cuchara, armá montoncitos sobre la placa (tamaño galletita grande), dejando espacio entre cada uno. Si querés que queden bien prolijas, humedecé apenas la cuchara o las manos y acomodá suavemente la forma sin aplastar.

  8. Llevá al horno 10 a 13 minutos. Están listas cuando se ven firmes por arriba y doraditas en la base, pero todavía claras en la superficie. No las pases de cocción para que no queden secas.

  9. Sacalas y dejalas enfriar 10 minutos en la placa. Después pasalas a una rejilla y dejalas enfriar por completo.

  10. Cuando estén frías, espolvorealas con azúcar impalpable de manera generosa.

Tips y consejos:

  • Si la masa te queda muy blanda para formar montoncitos, llevála 15 minutos a la heladera y listo.

  • Para un sabor más marcado, usá limón bien aromático y ralladura fina (solo la parte amarilla).

  • El punto de horno es clave: sacalas apenas doradas abajo; al enfriar terminan de asentarse y quedan bien tiernas.

  • El azúcar impalpable va al final y con las galletitas frías, así queda bien blanco y no se humedece.

  • Guardalas en recipiente cerrado: al día siguiente suelen estar incluso más suaves.

Quedan delicadas y bien perfumadas, con ese contraste entre la miga tierna y el azúcar impalpable por arriba.

Son perfectas para acompañar un mate o un café sin necesidad de meterse con masas complicadas.

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