Estas medialunas tienen una miga tierna y húmeda, con una superficie bien dorada y un brillo irresistible.
El secreto está en el amasado y en el toque final que les da ese aspecto tentador.

Te recomendamos: Tortitas negras caseras bien esponjosas
Son ideales para una merienda especial o para acompañar un café bien caliente.
Ingredientes
-
500 g de harina 000
-
10 g de sal
-
80 g de azúcar
-
10 g de levadura seca (o 30 g fresca)
-
2 huevos
-
200 ml de leche tibia
-
80 g de manteca blanda
-
1 cucharadita de esencia de vainilla
-
1 huevo extra para pincelar
Para el almíbar:
-
100 g de azúcar
-
100 ml de agua
Preparación
-
En un bowl grande colocá la harina, el azúcar y la sal. Mezclá bien para distribuir los ingredientes secos.
-
Disolvé la levadura en la leche tibia y agregala a la mezcla junto con los huevos y la vainilla.
-
Integrá todo hasta formar una masa y comenzá a amasar. Cuando tome consistencia, incorporá la manteca blanda de a poco.
-
Amasá durante varios minutos hasta lograr una masa lisa, suave y apenas pegajosa. Este paso es clave para obtener una buena textura.
-
Tapá y dejá reposar hasta que duplique su tamaño.
-
Desgasificá la masa y estirala formando un rectángulo.
-
Cortá triángulos y enrollalos desde la base hacia la punta, dándoles la forma clásica de medialuna.
-
Colocalas en una bandeja enmantecada, dejando espacio entre cada una.
-
Tapá y dejá levar nuevamente hasta que estén bien infladas.
-
Pincelá con huevo batido para lograr ese dorado intenso.
-
Llevá a horno precalentado a 180 °C y cociná hasta que estén bien doradas en la superficie.
-
Mientras se cocinan, prepará el almíbar calentando el agua con el azúcar hasta que se disuelva completamente.
-
Apenas salgan del horno, pincelalas con el almíbar caliente para lograr ese brillo característico y ese acabado irresistible.
Tips y consejos:
-
Para que queden bien hojaldradas, no te apures en el amasado: cuanto mejor desarrolles la masa, mejor resultado vas a tener.
-
Si querés un brillo más intenso, podés darles una segunda pincelada de almíbar cuando estén tibias.
-
Evitá cocinar de más para que no se sequen: tienen que quedar doradas por fuera pero suaves por dentro.
-
Podés dejarlas reposar en frío unas horas antes del formado para mejorar aún más la textura.
-
Si buscás ese efecto bien brillante, el almíbar tiene que estar caliente al momento de aplicarlo.
Recién hechas, con ese color dorado y la superficie brillante, son difíciles de resistir.
Una opción perfecta para lucirte sin complicarte de más.