Hacer hojaldre en casa parece complicado, pero con paciencia y algunos cuidados clave se puede lograr una masa liviana, crocante y con capas bien definidas.
Esta receta está pensada para que el resultado sea parejo, dorado y aireado, ideal tanto para preparaciones dulces como saladas.

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No hace falta ser experto: solo respetar tiempos, temperatura y un detalle fundamental que suele pasarse por alto.
Ingredientes
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500 g de harina de trigo común
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250 ml de agua bien fría
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10 g de sal
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350 g de manteca bien fría (de buena calidad)
Preparación
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Colocá la harina en un bol amplio, agregá la sal y mezclá.
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Sumá el agua fría de a poco mientras integrás hasta formar una masa pareja, sin amasar de más.
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Formá un bollo apenas liso, envolvelo en film y llevalo a la heladera durante 30 minutos para que descanse y relaje el gluten.
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Mientras tanto, colocá la manteca fría entre dos papeles manteca y aplastala con el palo de amasar hasta formar un rectángulo parejo. Volvé a llevarla a la heladera.
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Retirá la masa, estirala sobre la mesada enharinada formando un rectángulo grande.
👉 El secreto que marca la diferencia
En este punto clave, la manteca y la masa deben estar a la misma temperatura y firmeza. Si la manteca está demasiado dura, se rompe; si está blanda, se escapa. Este equilibrio es lo que permite que las capas se formen correctamente y el hojaldre crezca parejo en el horno.
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Colocá la manteca en el centro de la masa y doblá los bordes como si cerraras un paquete, sellando bien.
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Estirá suavemente en forma de rectángulo largo y realizá un pliegue simple: doblá en tres partes, como una carta.
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Envolvé en film y llevá a la heladera 20 minutos.
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Repetí el proceso de estirado y plegado tres veces más, siempre respetando el reposo en frío entre cada vuelta.
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Después del último pliegue, dejá reposar la masa al menos 30 minutos antes de usar.
Tips y consejos:
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Usá siempre manteca fría y de buena calidad: es clave para las capas.
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No presiones de más al estirar, el hojaldre necesita aire entre pliegues.
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Si la masa se retrae, frená y enfriá nuevamente.
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Para un dorado perfecto, pincelá con huevo batido sin que chorree por los bordes.
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Esta masa se puede freezar ya laminada o en bloque.
El hojaldre casero lleva tiempo, pero el resultado vale cada minuto.
Con este método vas a lograr capas visibles, textura liviana y un sabor auténtico, como el de las mejores panaderías.
Ideal para facturas, palmeritas, milhojas, tartas o masas rellenas.