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Lengua a la provenzal bien tierna y llena de sabor

Una preparación clásica que transforma un corte económico en un plato lleno de sabor y textura suave.

La lengua, bien cocida, queda tierna y se combina perfecto con el toque intenso del ajo y el perejil. Ideal para servir caliente y sorprender con algo distinto.

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Ingredientes

  • 1 lengua vacuna
  • 1 cebolla
  • 1 zanahoria
  • 2 hojas de laurel
  • Sal a gusto

Para la provenzal:

  • 5 dientes de ajo
  • 1 taza de perejil fresco picado
  • 100 ml de aceite
  • 1 cucharada de jugo de limón
  • Sal y pimienta a gusto

Preparación

  1. Lavar bien la lengua bajo agua fría para retirar impurezas.
  2. Colocarla en una olla con abundante agua, junto con la cebolla cortada, la zanahoria en trozos, las hojas de laurel y sal.
  3. Cocinar a fuego medio durante 2 a 3 horas, hasta que esté bien tierna.
  4. Retirar del agua y, todavía caliente, pelar la capa externa. Esto es importante para lograr una textura suave.
  5. Cortar la lengua en rodajas de aproximadamente 1 cm.
  6. En una sartén amplia, calentar el aceite y agregar el ajo picado. Cocinar apenas unos segundos sin que se queme.
  7. Incorporar las rodajas de lengua y dorarlas ligeramente de ambos lados.
  8. Agregar el perejil picado, el jugo de limón, sal y pimienta. Mezclar bien para que se impregne todo.
  9. Cocinar unos minutos más hasta que esté bien caliente y con todos los sabores integrados.
  10. Servir inmediatamente, con el jugo por encima.

Consejos:

  • Cocinar la lengua el tiempo suficiente es clave: si está bien hecha, se corta fácil y queda muy tierna.
  • Pelarla en caliente facilita mucho el proceso, ya que la piel sale casi sola.
  • No dorar demasiado el ajo, porque se vuelve amargo rápidamente.
  • Podés cortar la lengua más fina si preferís una textura más delicada.
  • El jugo de limón realza mucho el sabor, no lo saltees.
  • Si querés más intensidad, podés agregar un poco de ají molido a la provenzal.
  • También se puede preparar con anticipación y recalentar sin perder calidad.
  • Acompaña muy bien con papas, puré o ensaladas frescas.
  • Si te sobra, queda muy bien en sánguches al día siguiente.
  • Guardar en heladera bien tapado para conservar mejor los sabores.

Queda un plato sabroso, con una textura única y un aroma que abre el apetito desde el primer momento.

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