Hay postres que con solo verlos ya dan ganas de agarrar la cuchara, y este helado es uno de ellos.
Cremoso, suave y con pequeños trocitos crocantes que contrastan perfecto con la base.

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Es ideal para cerrar una comida especial o para tener listo en el freezer y resolver el postre sin complicaciones.
Ingredientes
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500 ml de crema de leche bien fría
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1 lata (395 g) de leche condensada
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1 cucharadita de esencia de vainilla
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80 g de nueces o maní tostado, picado bien chico
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Una pizca de sal
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Un chorrito de leche o crema extra (opcional, para ajustar textura)
Preparación
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Colocá la crema de leche bien fría en un bowl grande. Es importante que esté fría para que monte correctamente.
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Batí la crema a velocidad media hasta que espese y forme picos suaves. No tiene que quedar demasiado dura, solo bien aireada y cremosa.
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En otro recipiente, mezclá la leche condensada con la esencia de vainilla y la pizca de sal. Integrá bien hasta que quede una mezcla homogénea.
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Agregá la mezcla de leche condensada a la crema batida en dos o tres tandas, incorporando con movimientos envolventes para no perder el aire.
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Sumá los frutos secos picados y mezclá suavemente para que se repartan de manera pareja por todo el helado.
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Si notás la mezcla demasiado espesa, podés agregar apenas un chorrito de leche o crema para aligerarla, sin que quede líquida.
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Volcá la preparación en un recipiente apto para freezer. Emparejá la superficie con una espátula.
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Tapá bien con film o con tapa y llevá al freezer por un mínimo de 6 horas, hasta que esté bien firme.
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Al momento de servir, retiralo del freezer unos 5 minutos antes para que tome una textura más cremosa.
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Serví con bocha usando cuchara para helado y, si querés, espolvoreá por encima un poco más de frutos secos picados.
Tips y consejos:
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Usá crema de leche con buen tenor graso para lograr un helado bien cremoso.
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Podés reemplazar las nueces por almendras, avellanas o maní, según lo que tengas.
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Tostar levemente los frutos secos realza muchísimo el sabor.
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Si te gusta más intenso, podés agregar un toque de esencia de nuez o almendra.
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Guardalo bien tapado para que no tome olor del freezer.
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Servilo en copas o tazas de vidrio para una presentación más prolija y tentadora.
Este helado es una de esas recetas simples que sorprenden por el resultado.
No necesita máquina, no lleva pasos complicados y siempre sale bien.
Ideal para tener a mano cuando querés algo dulce, casero y bien cremoso, listo para disfrutar en cualquier momento.