Este helado es ideal para los días de calor intenso, cuando buscás algo bien frío pero con más personalidad que lo clásico.
Es liviano, aromático y deja una sensación fresca que se nota desde la primera cucharada.

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No necesita máquina y se prepara con pocos ingredientes, pero el resultado es distinto y muy veraniego.
Ingredientes
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1 kilo de sandía bien madura, sin semillas
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Jugo y ralladura de 1 lima
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2 cucharadas de azúcar
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1 cucharada de miel
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6 hojas de albahaca fresca
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1 pizca de sal fina
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½ cucharadita de ají molido suave o pimentón dulce
Preparación
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Cortá la sandía en cubos grandes y llevá al freezer durante 2 horas, hasta que esté bien fría pero no completamente dura.
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Colocá la sandía fría en la licuadora junto con el jugo de lima, la ralladura, el azúcar y la miel.
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Procesá hasta obtener una mezcla lisa y homogénea.
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Agregá las hojas de albahaca y procesá apenas unos segundos, solo para que aporten aroma sin perder frescura.
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Incorporá la pizca de sal y mezclá nuevamente.
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Volcá la preparación en un recipiente apto para freezer.
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En un pocillo, mezclá el ají molido con una cucharada de agua fría.
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Distribuí esa mezcla en forma de hilos sobre el helado y, con una cuchara, hacé movimientos suaves para formar vetas.
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Llevá al freezer por 3 a 4 horas, removiendo cada 40 minutos durante las primeras 2 horas para lograr una textura más cremosa.
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Retirá del freezer 5 minutos antes de servir para que esté más fácil de servir.
Tips y consejos:
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Usá una sandía bien madura y dulce, ya que es la base del sabor y define el resultado final del helado.
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La pizca de sal es clave: no se siente salada, pero realza tanto el dulzor como el toque cítrico de la lima.
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El ají molido o pimentón debe ser suave; la idea es que acompañe al frío y no que genere picor fuerte.
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Si querés un sabor más intenso, podés agregar un poco más de ralladura de lima al momento de servir.
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Para una textura más tipo granizado, remové solo una vez durante el congelado; para algo más cremoso, respetá los movimientos frecuentes.
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Si la sandía tiene mucha agua, podés colar apenas la mezcla antes de congelar para lograr un helado más concentrado.
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Guardá el helado en un recipiente bajo y ancho, así se congela de manera más pareja y es más fácil de remover.
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Sacarlo unos minutos antes de servir mejora muchísimo la textura y hace que se disfruten mejor los aromas.
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Servilo en copas frías o bowls previamente enfriados para que no se derrita rápido.
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Si sobra, tapalo bien para que no tome olores del freezer y mantené la superficie cubierta con film.
Un helado pensado para refrescar de verdad, con sabores claros, livianos y bien definidos.
Ideal para los días más calurosos, cuando buscás algo distinto, fácil y con un resultado que sorprende desde la primera cucharada.