Estas galletitas de manzana y avena son una opción ideal para preparar algo casero, simple y rendidor con pocos ingredientes.
Tienen una textura húmeda por dentro, apenas doradas por fuera y un sabor suave donde la manzana y la avena se combinan de manera natural.

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No llevan harina ni manteca, lo que las convierte en una alternativa práctica para la merienda o el desayuno.
Además, se hacen en pocos pasos y no requieren experiencia previa en la cocina.
Ingredientes
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1 manzana grande rallada bien fina, sin cáscara
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1 huevo
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1 taza de avena arrollada
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1 cucharada de miel (opcional, para sumar dulzor)
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½ cucharadita de canela (opcional)
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1 cucharadita de polvo de hornear
Preparación
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Rallá la manzana bien fina. Si notás que larga mucho líquido, escurrila apenas con la mano, sin eliminar todo el jugo, ya que ese líquido ayuda a que la preparación quede húmeda.
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Colocá la manzana rallada en un bowl, agregá el huevo y la miel, y mezclá bien hasta integrar todos los ingredientes.
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Sumá la avena arrollada, la canela y el polvo de hornear. Mezclá hasta obtener una preparación espesa, húmeda y pareja.
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Si la mezcla se ve demasiado seca, agregá una o dos cucharadas de agua o leche para ajustar la textura.
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Sobre una placa para horno con papel manteca o apenas engrasada, colocá cucharadas de la preparación, dejando un pequeño espacio entre cada una.
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Aplastá suavemente cada porción con la cuchara, ya que estas galletitas no crecen durante la cocción.
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Llevá a horno precalentado a 180 °C y cociná entre 15 y 20 minutos, hasta que estén apenas doradas por arriba y firmes al tacto.
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Retirá del horno y dejá enfriar unos minutos antes de moverlas. Al salir están blanditas, pero al enfriarse toman mejor consistencia.
Tips y consejos:
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Usar avena arrollada fina ayuda a lograr una textura más pareja y compacta.
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Si preferís una versión menos dulce, podés omitir la miel sin afectar el resultado final.
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La canela es opcional, pero realza mucho el sabor de la manzana.
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No conviene sobrecocinarlas: si se pasan de horno, pueden quedar secas.
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Al enfriarse se afirman, por eso es importante no manipularlas en caliente.
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Se conservan bien en un recipiente hermético durante 2 o 3 días.
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También se pueden freezar una vez frías y recalentar unos minutos en horno suave.
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Si querés variar el sabor, podés agregar un puñado de pasas o nueces picadas.
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Para una versión más tierna, se pueden cocinar apenas menos tiempo.
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Son ideales para llevar, ya que no se desarman y mantienen bien la humedad.
Estas galletitas de manzana y avena son simples, prácticas y muy versátiles.
Una receta perfecta para tener a mano cuando buscás algo casero, fácil de preparar y con ingredientes que suelen estar siempre en casa.