Una opción casera ideal para algo dulce, fácil y con un toque más natural.
Quedan doradas por fuera, suaves por dentro y con ese sabor característico que aporta la miel.

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Perfectas para acompañar el mate o tener algo rico listo en cualquier momento.
Ingredientes
- 2 tazas de avena en hojuelas
- 1 taza de harina
- 1/2 taza de miel
- 1/3 taza de azúcar (puede ser común o mascabo)
- 100 g de manteca
- 1 huevo
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 1 cucharadita de polvo de hornear
- 1 pizca de sal
- 1/2 taza de chips de chocolate
Preparación
- En un bowl, colocar la manteca a temperatura ambiente junto con el azúcar y mezclar hasta lograr una textura cremosa.
- Agregar la miel, el huevo y la esencia de vainilla. Integrar bien todos los ingredientes hasta obtener una mezcla homogénea.
- Incorporar la avena y mezclar suavemente.
- Sumar la harina, el polvo de hornear y la pizca de sal. Mezclar hasta formar una masa un poco húmeda pero manejable.
- Agregar los chips de chocolate y distribuirlos bien en la preparación.
- Llevar la masa a la heladera por unos 20 minutos para que tome consistencia.
- Formar bolitas y colocarlas sobre una placa con papel manteca, dejando espacio entre cada una.
- Aplastar apenas cada bolita con la mano o una cuchara para dar forma de galleta.
- Cocinar en horno precalentado a 180 °C durante 12 a 15 minutos, hasta que estén doradas en los bordes.
- Retirar y dejar enfriar sobre una rejilla para que terminen de tomar textura.
Tips y consejos:
- Si querés que queden más húmedas por dentro, sacalas apenas estén doradas en los bordes.
- Para una versión más intensa, podés usar azúcar mascabo que combina muy bien con la miel.
- También podés reemplazar parte de la harina por más avena para una textura más rústica.
- Si no tenés chips de chocolate, podés usar chocolate picado o directamente no agregarlo.
- Se pueden sumar frutos secos como nueces o almendras para dar más crocancia.
- Para un toque distinto, agregá un poco de canela o ralladura de naranja.
- Si querés hacerlas más livianas, podés reducir la manteca y compensar con un poco más de miel.
- Se conservan muy bien en un frasco hermético durante varios días sin perder textura.
- También se pueden freezar ya formadas y hornearlas directamente cuando las necesites.
- Si las querés más crocantes, dejalas un par de minutos extra en el horno, controlando que no se quemen.
Unas galletitas simples, rendidoras y con ese equilibrio justo entre lo casero y lo tentador que siempre invita a comer una más.