Estas galletitas son suaves, delicadas y con ese sabor clásico a manteca que nunca falla, ideales para acompañar un café o una merienda.
Se preparan con pocos ingredientes y en muy poco tiempo, pero el resultado tiene ese toque de panadería que las hace especiales.

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Son rendidoras, simples y perfectas para repetir cada vez que quieras algo dulce sin complicarte.
Ingredientes
- 200 gramos de manteca a temperatura ambiente
- 120 gramos de azúcar impalpable
- 1 huevo
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 250 gramos de harina 0000
- 1 pizca de sal
Preparación
- En un bowl amplio, colocá la manteca blanda junto con el azúcar impalpable y batí hasta obtener una crema lisa, sin grumos y bien aireada. Este paso es importante para lograr una textura final más delicada.
- Incorporá el huevo y la esencia de vainilla, mezclando bien hasta que todo quede integrado y homogéneo.
- Sumá la harina junto con la pizca de sal e integrá de a poco hasta formar una masa cremosa pero firme, que mantenga cierta estructura sin volverse dura.
- Pasá la preparación a una manga pastelera con pico rizado. Si la masa está demasiado blanda, podés llevarla unos minutos a la heladera antes de este paso para que tome más cuerpo.
- Prepará una bandeja con papel manteca o apenas enmantecada.
- Formá las galletitas directamente sobre la bandeja: colocá la manga bien vertical, comenzá desde un punto y aplicá presión constante mientras hacés un giro suave en forma circular.
- Mantené la presión pareja durante todo el movimiento para que la masa salga uniforme, y soltá al final para cerrar la forma sin que se deforme.
- No levantes demasiado la manga mientras las armás, ya que eso ayuda a que mantengan mejor su forma durante la cocción.
- Dejá espacio entre cada galletita porque crecen levemente en el horno.
- Llevá a horno precalentado a 180 °C durante 12 a 15 minutos, hasta que estén apenas doradas en la base y los bordes.
- Retirá del horno y dejá enfriar completamente antes de manipular para que terminen de asentarse y queden firmes por fuera pero suaves por dentro.
Consejos:
- La clave está en la textura de la masa: si está muy dura, va a costar formar las galletitas; si está muy blanda, se van a desarmar al hornear.
- Trabajar con la manteca en punto pomada (blanda pero no derretida) hace toda la diferencia en el resultado final.
- Usar azúcar impalpable en lugar de azúcar común ayuda a lograr una textura más fina y delicada.
- Si notás que la masa pierde consistencia mientras trabajás, podés refrigerarla unos minutos y continuar.
- El movimiento al formar las galletitas debe ser continuo y sin cortes para que queden prolijas.
- No hagas giros bruscos ni muy rápidos, ya que eso puede deformar la masa.
- Mantener la manga en posición vertical ayuda a que el diseño quede más definido.
- No llenes demasiado la manga pastelera, así tenés mejor control al formar cada unidad.
- Horneá siempre con el horno ya caliente para evitar que la manteca se derrita antes de que tomen estructura.
- Retiralas en el punto justo: si se doran demasiado, pierden esa textura suave característica.
Una receta práctica, rendidora y con un resultado que siempre sorprende por lo rica y versátil que es.