Las galletitas caseras simples son ideales para acompañar el mate o el café de todos los días.
Tienen una textura suave por dentro y apenas crocante por fuera, con ese sabor clásico que recuerda a las recetas tradicionales.

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Con pocos ingredientes y un procedimiento sencillo se pueden preparar fácilmente en casa.
Ingredientes
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2 tazas de harina de trigo
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½ taza de azúcar
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½ taza de aceite neutro (girasol o maíz)
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1 huevo
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1 cucharadita de esencia de vainilla
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1 cucharadita de polvo de hornear
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1 pizca de sal
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azúcar extra para espolvorear
Preparación
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En un bol grande colocá el huevo junto con el azúcar. Batí durante unos minutos hasta que la mezcla esté bien integrada y ligeramente cremosa.
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Agregá el aceite y la esencia de vainilla. Mezclá nuevamente hasta obtener una preparación homogénea y suave.
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En otro recipiente combiná la harina con el polvo de hornear y la pizca de sal. Esto ayuda a que la masa quede más pareja y con mejor textura.
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Incorporá los ingredientes secos a la mezcla líquida poco a poco. Mezclá primero con una espátula o cuchara y luego con las manos hasta formar una masa suave, lisa y que no se pegue.
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Colocá la masa sobre la mesada ligeramente enharinada y estirala con un palo de amasar hasta lograr un grosor aproximado de medio centímetro.
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Cortá rectángulos parejos usando un cuchillo o un cortador. Intentá que todas las galletitas tengan el mismo tamaño para que se cocinen de manera uniforme.
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Acomodalas en una bandeja para horno cubierta con papel manteca o ligeramente aceitada, dejando un pequeño espacio entre cada una.
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Espolvoreá un poco de azúcar por encima para darles ese acabado clásico ligeramente crocante.
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Llevá al horno precalentado a 180 °C durante unos 12 a 15 minutos, hasta que los bordes comiencen a dorarse suavemente.
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Retiralas del horno y dejalas enfriar sobre una rejilla para que terminen de tomar su textura crocante.
Tips y consejos:
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Para que las galletitas queden bien parejas, estirá la masa de manera uniforme antes de cortar.
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Si querés una textura más crocante, podés estirar la masa un poco más fina.
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Un toque de ralladura de limón o naranja en la masa aporta un aroma muy agradable.
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Si preferís una superficie más dorada, pincelá ligeramente con huevo batido antes de hornear.
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Guardalas en un frasco hermético una vez frías para mantener su textura durante varios días.
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También podés espolvorear azúcar impalpable cuando ya estén frías para un acabado más delicado.
Estas galletitas caseras son una opción simple, rendidora y muy rica para tener siempre algo dulce listo para compartir en cualquier momento del día.