Estas galletas quedan bien grandes, suaves por dentro y apenas doradas por fuera, con trozos visibles de chocolate que se funden durante la cocción.
La masa es húmeda y rústica, no se estira ni se corta, se arma directamente con cuchara.

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Son ideales para una merienda casera y se mantienen tiernas incluso al día siguiente.
Ingredientes
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1 taza de harina de almendras
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1 taza de coco rallado
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1 taza de harina de avena
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2 huevos
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1/2 taza de yogur natural sin azúcar
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1 cucharada de stevia líquida (o a gusto)
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Esencia de vainilla
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2 cucharaditas de polvo para hornear
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Chocolate sin azúcar agregado, picado en trozos grandes
Preparación
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Colocar en un bowl grande la harina de almendras, el coco rallado y la harina de avena. Mezclar bien para que los secos queden distribuidos de manera pareja.
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Agregar el polvo para hornear y volver a mezclar, asegurándose de que no queden zonas concentradas.
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Incorporar los huevos, el yogur natural, la stevia líquida y unas gotas de esencia de vainilla.
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Mezclar con cuchara o espátula hasta obtener una masa espesa y bastante húmeda. No debe quedar seca ni compacta.
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Agregar el chocolate picado en trozos grandes e integrarlo suavemente, sin mezclar de más para que se noten bien los pedazos.
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Dejar reposar la masa unos 5 minutos para que la avena absorba parte de la humedad.
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Precalentar el horno a 180 °C y preparar una placa antiadherente o cubierta con papel manteca.
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Tomar porciones generosas de masa con una cuchara y colocarlas sobre la placa, dejando espacio entre cada una. No es necesario aplastarlas demasiado.
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Llevar al horno y cocinar durante aproximadamente 12 minutos, hasta que estén doradas por fuera pero todavía blandas al tacto.
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Retirar del horno y dejar reposar unos minutos en la placa antes de moverlas, ya que salen muy tiernas. Luego pasarlas a una rejilla para que terminen de enfriarse.
Tips y consejos:
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No sobrehornear: estas galletas deben quedar suaves, no secas.
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Si querés más contraste de textura, usá chocolate en trozos grandes en lugar de chips.
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Al enfriarse terminan de afirmarse, pero mantienen el centro tierno.
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Se conservan muy bien en un recipiente hermético durante varios días.
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También se pueden freezar ya formadas y hornear directamente.
Estas galletas saludables son simples de hacer, rendidoras y con una textura bien casera.
Ideales para disfrutar sin complicarse y con ingredientes más livianos, pero sin resignar sabor.