Estas galletas combinan lo mejor del coco y las almendras en una textura suave por dentro y apenas crocante por fuera.
Son simples de preparar, no llevan harinas refinadas y resultan ideales para una merienda distinta o para sumar a una mesa dulce.

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El toque final de almendras enteras y coco por encima les da un acabado casero y muy tentador.
Ingredientes
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1 ½ tazas de harina de almendras
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½ taza de coco rallado
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¼ taza de miel
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¼ taza de aceite de coco, derretido
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1 cucharadita de esencia de vainilla
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½ cucharadita de polvo para hornear
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Una pizca de sal
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Almendras enteras y coco rallado extra para terminar
Preparación
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Precalentar el horno a 175 °C y preparar una placa con papel manteca o apenas aceitada.
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En un bowl amplio, colocar la harina de almendras, el coco rallado, el polvo para hornear y la pizca de sal. Mezclar bien para que los ingredientes secos queden bien distribuidos.
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En otro recipiente chico, mezclar la miel con el aceite de coco derretido y la esencia de vainilla. Es importante que el aceite no esté muy caliente para no alterar la textura de la masa.
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Incorporar los ingredientes líquidos al bowl de los secos. Mezclar con cuchara o espátula hasta obtener una masa homogénea, suave y algo húmeda, pero que se pueda manejar con las manos.
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Dejar reposar la masa unos 5 minutos. Esto ayuda a que el coco se hidrate y la masa tome un poco más de cuerpo.
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Tomar porciones de masa de aproximadamente una cucharada colmada y formar bolitas con las manos.
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Colocar las bolitas sobre la placa, dejando un pequeño espacio entre cada una.
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Aplastar suavemente cada bolita con los dedos o con el dorso de una cuchara para darles forma de galleta.
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Presionar una almendra entera en el centro de cada galleta y espolvorear un poco de coco rallado por encima.
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Llevar al horno y cocinar entre 10 y 12 minutos, hasta que los bordes estén apenas dorados. El centro debe mantenerse claro y tierno.
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Retirar del horno y dejar reposar unos minutos en la placa antes de pasarlas a una rejilla para que se enfríen por completo.
Tips y consejos:
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No sobrehornear: estas galletas se endurecen al enfriarse, por lo que es clave sacarlas cuando todavía están blandas.
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Si la masa resulta muy pegajosa, podés llevarla unos minutos a la heladera antes de formar las galletas.
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El aceite de coco puede reemplazarse por otro aceite neutro, aunque el sabor cambia levemente.
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Se conservan muy bien en un recipiente hermético durante varios días.
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También se pueden freezar ya formadas y hornear directamente cuando se necesiten.
Estas galletas de coco y almendras son una opción simple, sabrosa y rendidora.
Tienen un perfil delicado, un aroma suave y una textura que las vuelve ideales para acompañar una infusión o disfrutar como algo dulce sin complicaciones.