Una receta dulce, suave y muy fácil de hacer, perfecta para lograr un postre bien cremoso y equilibrado.
La mezcla de yogur, manzana y leche condensada aporta una textura firme pero delicada.

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Ideal para preparar con anticipación y servir bien frío.
Ingredientes
- 2 manzanas grandes
- 3 yogures griegos
- 200 ml de crema para batir (crema de leche)
- 400 g de leche condensada
- 6 huevos
- Azúcar (cantidad a gusto para la mezcla)
- 6 cucharadas de azúcar (para el caramelo)
- Un poco de agua (para el caramelo)
Preparación
- Pelá las manzanas, retirales el centro y cortalas en trozos pequeños o rallalas, según prefieras una textura más lisa o con pequeños trozos.
- Colocá las manzanas en una licuadora o procesadora junto con los yogures griegos, la crema de leche y la leche condensada. Procesá hasta obtener una mezcla uniforme.
- Agregá los huevos y un poco de azúcar (si querés intensificar el dulzor) y volvé a procesar hasta integrar completamente. La mezcla debe quedar lisa y sin grumos.
- Para el caramelo, colocá las 6 cucharadas de azúcar en una sartén o cacerola a fuego medio junto con un chorrito de agua.
- Dejá que se derrita sin revolver demasiado hasta que tome un color dorado intenso.
- Verté el caramelo en un molde, distribuyéndolo por la base.
- Volcá la mezcla del flan sobre el molde caramelizado.
- Colocá el molde dentro de una fuente más grande con agua caliente (baño María).
- Llevá a horno medio (180 °C) durante aproximadamente 50 a 60 minutos, o hasta que al insertar un cuchillo salga limpio.
- Retirá del horno, dejá enfriar a temperatura ambiente y luego llevá a la heladera por al menos 4 horas.
- Para desmoldar, pasá un cuchillo por los bordes y girá sobre un plato, dejando que el caramelo cubra el flan.
Tips y consejos:
- Usar yogur griego le da mayor cremosidad y consistencia al flan.
- Si querés una textura más fina, procesá bien las manzanas hasta que no queden trozos.
- El baño María es clave para una cocción pareja y evitar que el flan se corte.
- No dejes que el caramelo se queme, porque puede darle sabor amargo.
- Si el flan se mueve levemente en el centro al sacarlo del horno, es normal: termina de tomar consistencia al enfriar.
- Dejarlo reposar varias horas en frío mejora mucho la textura y el sabor.
Queda un flan muy cremoso, con un sabor suave a manzana y ese toque dulce clásico del caramelo que lo hace irresistible.