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Preparación de Panes

El secreto de mi abuela: Cómo hacer pan sin harina ni gluten ¡Sale perfecta!

Este pan sin harina ni gluten es una de esas recetas que sorprenden desde el primer momento.

Tiene una miga aireada, una corteza suave por fuera y un sabor delicado a queso que lo vuelve irresistible.

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Es ideal para el desayuno, la merienda o para acompañar comidas, y lo mejor es que se prepara con ingredientes simples y un método que se repite desde hace generaciones.

Ingredientes

  • 500 g de fécula de yuca (tapioca)

  • 250 ml de agua

  • 250 ml de leche

  • 125 ml de aceite

  • 1 cucharadita de sal

  • 2 huevos

  • 200 g de queso casero rallado o desmenuzado

  • Opcional: 50 g de queso parmesano rallado

Preparación

  1. Colocá la fécula de yuca en un bowl grande y hacé un hueco en el centro. Reservá.

  2. En una olla poné la leche, el agua, el aceite y la sal. Llevá a fuego medio hasta que rompa hervor.

  3. Acá está el secreto que mi abuela nunca salteaba: el líquido debe estar hirviendo de verdad y hay que volcarlo de golpe sobre la fécula. Este escaldado es lo que cocina parcialmente el almidón y permite que el pan luego crezca, quede aireado y no se desarme.

  4. Volcá el líquido caliente sobre la fécula y mezclá inmediatamente con cuchara de madera o espátula firme. Al principio va a parecer una masa despareja y grumosa, pero es normal.

  5. Dejá reposar unos minutos hasta que la masa se enfríe un poco y esté tibia, no caliente.

  6. Agregá los huevos de a uno, mezclando bien después de cada incorporación. La masa va a volverse más elástica y homogénea.

  7. Sumá el queso casero y, si decidís usarlo, el queso parmesano. Mezclá hasta obtener una masa pegajosa pero firme, que se pueda moldear con las manos aceitadas.

  8. Aceitá apenas tus manos y tomá porciones de masa. Formá palitos alargados, parejos, sin aplastar demasiado para que puedan crecer en el horno.

  9. Colocá los panes en una bandeja aceitada o con papel manteca, dejando espacio entre ellos.

  10. Llevá a horno precalentado a 200 °C y cociná durante 30 a 35 minutos, hasta que estén inflados, dorados y con una costra suave por fuera.

  11. Retirá del horno y dejá reposar unos minutos antes de servir.

Tips y consejos:

  • El escaldado es clave: si el líquido no está bien caliente, el pan no desarrolla la textura correcta.

  • Usar queso con buena humedad mejora la miga y el sabor final.

  • No agregues harina ni almidón extra, aunque la masa parezca pegajosa.

  • Aceitar bien las manos facilita el formado sin alterar la receta.

  • Recién hechos son increíbles, pero también se pueden recalentar unos minutos en horno o tostadora.

  • Se pueden freezar una vez fríos y regenerar directo al horno.

Este pan sin harina ni gluten es simple, rendidor y muy noble.

Gracias a ese paso clave en la preparación, logra una textura liviana y un sabor que recuerda a los panes caseros de antes.

Una receta de las que se guardan, se repiten y siempre salen bien.

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