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El famoso pastel de limón italiano ¡Que se deshace en la boca!

Este pastel combina una base crocante tipo masa sablée con un relleno suave y cremoso al limón, y una cubierta doradita con frutos secos y azúcar impalpable.

Se corta firme cuando está bien frío, pero en la boca se vuelve bien delicado y liviano.

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El perfume a limón y la textura cremosa son lo que lo hace tan adictivo.

Ingredientes

Para la base y la cubierta

  • 300 g de harina 0000

  • 120 g de azúcar

  • 1 pizca de sal

  • 1 cdita de polvo de hornear (opcional)

  • Ralladura fina de 1 limón (solo la parte amarilla)

  • 150 g de manteca fría en cubitos

  • 1 huevo

  • 1 yema

Para el relleno cremoso de limón

  • 600 ml de leche entera

  • 4 yemas

  • 120 g de azúcar

  • 50 g de maicena

  • Ralladura de 1 limón

  • 80 ml de jugo de limón (aprox. 2 limones)

  • 30 g de manteca

  • 1 cdita de vainilla (opcional)

Para terminar

  • 50–80 g de frutos secos picados (almendras, avellanas, nueces o piñones)

  • Azúcar impalpable para espolvorear

  • Tiritas de cáscara de limón y menta (opcional, para decorar)

Preparación

  1. Prendé el horno a 170–175 °C. Enmantecá un molde de 22 a 24 cm y, si querés desmoldar prolijo, poné papel manteca en la base.

  2. En un bowl mezclá la harina, el azúcar, la sal, el polvo de hornear y la ralladura de limón.

  3. Agregá la manteca fría y desarmala con los dedos hasta lograr una textura arenosa, con algunos grumos chicos (eso después te da la cubierta crocante).

  4. Sumá el huevo y la yema, e integrá lo justo hasta formar una masa. No la amases de más: apenas unir y listo.

  5. Separá 1/3 de la masa y llevá esa parte a la heladera. Con el resto, forrá la base del molde y levantá un borde bajo de 2 a 3 cm. Pinchá el fondo con un tenedor y enfriá 10 minutos en heladera.

  6. Calentá la leche hasta que esté bien caliente (sin hervor fuerte). En otro bowl mezclá yemas con azúcar, agregá la maicena y batí hasta que quede liso, sin grumos.

  7. Volcá un chorrito de leche caliente sobre la mezcla de yemas, revolvé para templar y devolvé todo a la olla. Cociná a fuego medio, revolviendo sin parar, hasta que espese como una crema pastelera bien sostenida.

  8. Apagá el fuego y sumá la ralladura, el jugo de limón, la manteca y la vainilla (si usás). Mezclá hasta que quede brillante y pareja. Dejá entibiar 10 minutos.

  9. Volcá el relleno sobre la base y emparejá con espátula.

  10. Sacá la masa reservada de la heladera y desgranala por arriba con los dedos, cubriendo de manera irregular para que quede ese efecto “crumble”.

  11. Repartí los frutos secos por encima.

  12. Horneá 35 a 45 minutos, hasta que la superficie esté dorada y el centro apenas tiemble (se termina de afirmar al enfriar).

  13. Dejá enfriar a temperatura ambiente y llevá a la heladera mínimo 4 horas, ideal de un día para el otro.

  14. Antes de servir, espolvoreá con azúcar impalpable y, si querés, decorá con una tirita de cáscara de limón y unas hojas de menta.

Tips y consejos:

  • Si querés que el relleno quede bien sedoso, no lo hiervas fuerte: fuego medio y revolver siempre es la clave.

  • La ralladura tiene que ser finita y solo amarilla, así el sabor queda limpio y perfumado.

  • El descanso en heladera no es opcional: ahí es cuando toma esa textura que se corta perfecto y después se “deshace” al comer.

  • Para una cubierta más crocante, dejá grumos un poco más grandes al desarmar la masa con la manteca.

  • Si te gustan los sabores más intensos, podés sumar una cucharadita extra de ralladura al relleno, siempre sin tocar la parte blanca.

  • Para cortes prolijos, usá un cuchillo largo, pasalo por agua caliente, secá y cortá.

Queda espectacular bien frío, con azúcar impalpable recién puesto para que se note el contraste.

Guardalo en heladera y servilo directo, así mantiene esa crema firme y suave a la vez.

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