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Cómo hacer esta deliciosa Tarta que más me piden que haga en casa

Esta tarta tipo quiché es una de esas recetas que se repiten una y otra vez porque siempre queda bien y rinde un montón.

Es ideal para almuerzos, cenas livianas o para llevar a una reunión, ya que se puede comer tanto caliente como fría.

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La combinación de cebolla bien cocida, jamón y queso la vuelve sabrosa y muy equilibrada.

Ingredientes

  • 3 cebollas medianas

  • Sal, a gusto

  • Pimienta, a gusto

  • Nuez moscada, una pizca

  • 150 g de jamón

  • Aceite de oliva, cantidad necesaria

  • 1 pote de crema de leche para cocinar (200 ml aprox.)

  • 1 disco de masa quebrada o de hojaldre

  • 4 huevos

  • 100 g de queso rallado (tipo reggianito, mozzarella o mezcla)

Preparación

  1. Pelá las cebollas y cortalas en pluma o en cubos chicos, según prefieras.

  2. Calentá una sartén amplia con un chorrito de aceite de oliva y cociná las cebollas a fuego medio-bajo hasta que queden bien tiernas y levemente doradas.

  3. Agregá el jamón en cubitos o trozos chicos, mezclá y cociná un par de minutos más. Retirá del fuego y reservá.

  4. Precalentá el horno a 180 °C.

  5. Colocá la masa en un molde para tarta, acomodándola bien contra los bordes. Pinchá la base con un tenedor.

  6. Cubrí la masa con papel manteca y agregá porotos o garbanzos secos para que no se infle.

  7. Llevá al horno por 10 minutos para blanquear la masa. Retirá y quitá el peso.

  8. En un bol, batí los huevos junto con la crema de leche hasta integrar.

  9. Condimentá con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada.

  10. Sumá a la mezcla la cebolla con el jamón ya tibios y mezclá bien.

  11. Volcá el relleno sobre la base de la tarta.

  12. Espolvoreá el queso rallado de manera pareja por encima.

  13. Llevá nuevamente al horno y cociná durante 30 minutos, hasta que el relleno esté firme y la superficie bien dorada.

  14. Retirá, dejá reposar unos minutos, desmoldá y serví.

Tips y consejos:

  • Cocinar bien la cebolla a fuego bajo es clave para que quede suave y no largue líquido dentro de la tarta.

  • Si la cebolla se dora demasiado rápido, bajá el fuego y agregá una cucharada de agua para ayudar a la cocción.

  • El jamón puede reemplazarse por panceta salteada o por jamón cocido, según lo que tengas.

  • Para un relleno más cremoso, podés agregar una cucharada extra de crema de leche.

  • Si usás queso muy salado, reducí un poco la sal del relleno para mantener el equilibrio.

  • Esta tarta se conserva muy bien en la heladera por hasta dos días y también se puede recalentar sin problema.

  • Es ideal para cortar en porciones chicas y servir como entrada o para llevar en viandas.

Una vez que se enfría un poco, esta tarta se vuelve aún más sabrosa y fácil de cortar.

Es una de esas preparaciones rendidoras, simples y confiables, que se adaptan a cualquier momento del día y siempre dejan a todos con ganas de repetir.

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