Un postre en porciones que queda prolijo, bien goloso y con ese contraste perfecto entre base firme, centro suave y cobertura intensa.
Se arma por capas, se enfría y después se corta en cuadraditos que quedan iguales a los de pastelería, ideales para acompañar un café o para llevar.

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Ingredientes
Base
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250 g de harina 000
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120 g de manteca fría
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80 g de azúcar
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1 huevo
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1 cucharadita de esencia de vainilla
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1 pizca de sal
Relleno
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400 g de dulce de leche repostero
Cobertura doble chocolate
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200 g de chocolate semiamargo
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80 g de chocolate blanco
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1 cucharada de aceite neutro (o 20 g de manteca, opcional para dar mejor corte)
Preparación
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Prendé el horno a 170 °C. Forrá una fuente rectangular (aprox. 20×20 cm o 20×25 cm) con papel manteca, dejando excedente para levantar después.
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Para la base, mezclá la harina, el azúcar y la sal. Sumá la manteca fría en cubitos y trabajá con los dedos hasta lograr una textura arenosa con grumitos.
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Agregá el huevo y la vainilla, y uní sin amasar de más: la idea es que quede una masa firme.
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Estirá directamente en la fuente con las manos, presionando parejo para que quede una base prolija y pareja. Pinchá con tenedor.
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Horneá 18 a 22 minutos, hasta que la base esté apenas dorada. Sacá y dejá enfriar por completo.
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Untá el dulce de leche repostero sobre la base fría, alisando con espátula para que quede una capa uniforme. Llevá 15 minutos a heladera para que tome firmeza.
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Derretí el chocolate semiamargo (a baño maría o microondas en tandas cortas). Si querés un corte más prolijo, mezclalo con una cucharadita de aceite neutro.
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Volcá el chocolate semiamargo sobre el dulce de leche y emparejá rápido para que quede una capa pareja.
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Derretí el chocolate blanco y dejalo caer en hilos o cucharadas sobre el chocolate oscuro. Con un palillo o la punta de un cuchillo, hacé movimientos suaves en forma de ondas para lograr el efecto marmolado.
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Llevá a heladera 2 a 3 horas, hasta que esté bien firme.
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Desmoldá levantando el papel manteca y cortá en cuadrados con un cuchillo grande. Para que los bordes queden limpios, pasá la hoja por agua caliente, secala y cortá.
Tips y consejos:
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Usá dulce de leche repostero para que la capa del medio quede firme y no se escape al cortar.
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La base se une lo justo: si se amasa de más, pierde esa textura tierna y compacta.
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Para un marmolado prolijo, hacelo cuando el chocolate de arriba todavía está blando, pero ya cubrió parejo.
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Si el chocolate está muy duro al cortar, dejá 5 minutos a temperatura ambiente y volvé a probar.
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Guardalos en heladera bien tapados y sacalos unos minutos antes de servir para que queden perfectos.
Quedan bien parejos, con capas marcadas y un contraste espectacular entre el dulce del centro y el chocolate de arriba.
Son de esos cuadraditos que desaparecen rápido y siempre te piden que los repitas.