Estos cuadraditos de limón son suaves, frescos y con el equilibrio justo entre acidez y dulzor.
Tienen una base firme que sostiene un relleno cremoso, liviano y bien aromático.

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Son ideales para preparar con anticipación, cortar en porciones parejas y servir fríos como postre o para la merienda.
Ingredientes
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200 g de galletitas de vainilla
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100 g de manteca derretida
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3 huevos
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180 g de azúcar
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120 ml de jugo de limón recién exprimido
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Ralladura de 1 limón
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30 g de maicena
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2 a 3 cucharadas de puré de frutilla o frambuesa
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Azúcar impalpable, cantidad necesaria
Preparación
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Procesá las galletitas de vainilla hasta que queden bien molidas, con textura de arena fina.
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Pasalas a un bowl y mezclalas con la manteca derretida hasta lograr una preparación húmeda y pareja.
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Forrá un molde cuadrado de unos 20 x 20 cm con papel manteca, dejando bordes sobresalientes para facilitar el desmolde. Volcá la mezcla y presioná bien con el dorso de una cuchara para compactar la base.
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Llevá a horno precalentado a 180 °C durante 10 minutos, solo para que la base tome firmeza. Retirá y reservá.
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En un bowl, mezclá los huevos con el azúcar hasta integrar. No es necesario batir de más ni incorporar aire.
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Agregá el jugo de limón y la ralladura, mezclando hasta que quede homogéneo.
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Sumá la maicena tamizada y revolvé con cuidado hasta obtener una preparación lisa y sin grumos.
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Incorporá el puré de frutilla o frambuesa de a poco, mezclando hasta integrar bien.
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Volcá el relleno sobre la base aún caliente. Bajá la temperatura del horno a 170 °C y cociná entre 18 y 22 minutos, hasta que el centro esté firme pero todavía suave al tacto.
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Retirá del horno y dejá enfriar completamente a temperatura ambiente. Luego llevá a la heladera entre 1 y 2 horas antes de cortar.
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Antes de servir, espolvoreá con azúcar impalpable y cortá en cuadrados.
Tips y consejos:
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Usar limones frescos y bien aromáticos mejora mucho el sabor final.
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La maicena ayuda a que el relleno quede estable sin perder cremosidad; tamizarla evita grumos.
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No prolongues demasiado la cocción: el centro debe quedar apenas tierno para lograr la textura cremosa.
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El reposo en frío es clave para que los cuadrados mantengan la forma al cortarlos.
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Guardados en la heladera, se conservan bien durante varios días y mantienen su textura.
Son frescos, rendidores y fáciles de preparar, con esa combinación de base crocante y relleno suave que siempre funciona y queda bien en cualquier ocasión.