La cremona es una de esas masas clásicas que destacan por su textura en capas y su sabor suave pero irresistible.
Perfecta para acompañar unos mates, su exterior crocante y su interior aireado la convierten en una de las favoritas.

Te recomendamos: Galletitas de coco con base crocante y cobertura de chocolate
Con paciencia y algunos pasos clave, podés lograr un resultado espectacular en casa.
Ingredientes
-
500 g de harina
-
10 g de sal
-
10 g de azúcar
-
10 g de levadura fresca
-
250 ml de agua tibia
-
50 g de grasa o manteca (para la masa)
-
150 g de grasa o manteca (para hojaldrar)
Preparación
-
En un bowl grande, colocá la harina junto con la sal y el azúcar, mezclando bien para distribuir los ingredientes secos.
-
Disolvé la levadura en el agua tibia y dejá reposar unos minutos hasta que empiece a activarse.
-
Incorporá el líquido a la harina y comenzá a integrar hasta formar una masa.
-
Agregá los 50 g de grasa o manteca y amasá durante varios minutos hasta lograr una textura lisa y elástica.
-
Dejá reposar la masa tapada durante unos 30 a 40 minutos, hasta que leve ligeramente.
-
Estirá la masa en forma rectangular sobre una superficie apenas enharinada.
-
Distribuí los 150 g de grasa o manteca sobre toda la superficie, dejando un pequeño borde libre.
-
Doblá la masa en tres partes, como si fuera un sobre, y llevá a reposar en frío durante 20 minutos.
-
Repetí el proceso de estirado y doblado al menos dos veces más para formar las capas características.
-
Estirá nuevamente la masa y cortá tiras, acomodándolas en forma circular sobre una fuente, dejando un hueco en el centro.
-
Realizá pequeños cortes en cada sección para lograr ese formato típico.
-
Dejá reposar unos minutos más mientras precalentás el horno a temperatura media-alta.
-
Horneá hasta que esté bien dorada y crocante por fuera.
Tips y consejos:
-
El secreto está en los pliegues: cuantos más hagas, mejor será el hojaldrado.
-
Respetar los tiempos de frío ayuda a que la grasa no se derrita antes de tiempo.
-
No estirar demasiado fino en la última vuelta para mantener volumen.
-
Usar grasa le da un sabor más tradicional, pero con manteca queda más suave.
-
El horno debe estar bien caliente para lograr un buen dorado.
-
Dejar enfriar apenas antes de servir mejora la textura final.
Una preparación clásica que combina textura, sabor y presencia, ideal para compartir en cualquier momento del día.