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Preparación de Panes

Cremona casera bien hojaldrada y dorada

La cremona es una de esas masas clásicas que destacan por su textura en capas y su sabor suave pero irresistible.

Perfecta para acompañar unos mates, su exterior crocante y su interior aireado la convierten en una de las favoritas.

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Con paciencia y algunos pasos clave, podés lograr un resultado espectacular en casa.

Ingredientes

  • 500 g de harina

  • 10 g de sal

  • 10 g de azúcar

  • 10 g de levadura fresca

  • 250 ml de agua tibia

  • 50 g de grasa o manteca (para la masa)

  • 150 g de grasa o manteca (para hojaldrar)

Preparación

  1. En un bowl grande, colocá la harina junto con la sal y el azúcar, mezclando bien para distribuir los ingredientes secos.

  2. Disolvé la levadura en el agua tibia y dejá reposar unos minutos hasta que empiece a activarse.

  3. Incorporá el líquido a la harina y comenzá a integrar hasta formar una masa.

  4. Agregá los 50 g de grasa o manteca y amasá durante varios minutos hasta lograr una textura lisa y elástica.

  5. Dejá reposar la masa tapada durante unos 30 a 40 minutos, hasta que leve ligeramente.

  6. Estirá la masa en forma rectangular sobre una superficie apenas enharinada.

  7. Distribuí los 150 g de grasa o manteca sobre toda la superficie, dejando un pequeño borde libre.

  8. Doblá la masa en tres partes, como si fuera un sobre, y llevá a reposar en frío durante 20 minutos.

  9. Repetí el proceso de estirado y doblado al menos dos veces más para formar las capas características.

  10. Estirá nuevamente la masa y cortá tiras, acomodándolas en forma circular sobre una fuente, dejando un hueco en el centro.

  11. Realizá pequeños cortes en cada sección para lograr ese formato típico.

  12. Dejá reposar unos minutos más mientras precalentás el horno a temperatura media-alta.

  13. Horneá hasta que esté bien dorada y crocante por fuera.

Tips y consejos:

  • El secreto está en los pliegues: cuantos más hagas, mejor será el hojaldrado.

  • Respetar los tiempos de frío ayuda a que la grasa no se derrita antes de tiempo.

  • No estirar demasiado fino en la última vuelta para mantener volumen.

  • Usar grasa le da un sabor más tradicional, pero con manteca queda más suave.

  • El horno debe estar bien caliente para lograr un buen dorado.

  • Dejar enfriar apenas antes de servir mejora la textura final.

Una preparación clásica que combina textura, sabor y presencia, ideal para compartir en cualquier momento del día.

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