Esta crema suave y sedosa es un postre clásico que se disfruta tanto solo como en rellenos de tortas o copas dulces.
Tiene una textura espesa, brillante y muy delicada que se logra con una cocción cuidadosa y buenos ingredientes.

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Servida fría y bien cremosa, se transforma en un postre simple pero irresistible.
Ingredientes
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500 ml de leche
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4 yemas de huevo
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120 g de azúcar
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40 g de maicena
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30 g de manteca
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1 cucharadita de esencia de vainilla
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200 ml de crema de leche
Para servir
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Crema batida
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Chocolate picado o rallado
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Frambuesas o frutillas
Preparación
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Colocar en una olla la leche y llevarla a fuego medio hasta que esté bien caliente, sin dejar que llegue a hervir.
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En un bowl mezclar las yemas con el azúcar y batir unos segundos hasta que la mezcla se vea más clara.
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Incorporar la maicena y mezclar bien hasta que no queden grumos.
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Verter lentamente un poco de la leche caliente sobre la mezcla de yemas mientras se revuelve constantemente para evitar que se cocinen.
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Una vez integrada, volver a colocar toda la preparación en la olla.
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Cocinar a fuego medio sin dejar de revolver con batidor o espátula hasta que la crema empiece a espesar.
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Continuar mezclando hasta lograr una textura espesa, lisa y cremosa.
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Retirar del fuego y agregar la manteca junto con la esencia de vainilla. Mezclar hasta que la manteca se derrita completamente y la crema quede brillante.
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Transferir la crema a un bowl limpio y cubrir con film en contacto para evitar que se forme una película.
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Dejar enfriar completamente.
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Batir la crema de leche hasta que tenga consistencia suave.
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Incorporarla a la crema ya fría con movimientos envolventes para obtener una textura aún más ligera y aireada.
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Colocar la crema en copas o recipientes individuales.
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Decorar con un poco de crema batida, chocolate picado y frutas frescas.
Tips y consejos:
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Revolver constantemente durante la cocción evita que la crema se pegue o se formen grumos.
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La manteca aporta brillo y una textura más sedosa.
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Para una crema más firme se puede agregar una pequeña cantidad extra de maicena.
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Si se quiere una textura más aireada, incorporar la crema batida cuando la preparación esté completamente fría.
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Refrigerar al menos una hora antes de servir mejora la consistencia.
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También se puede usar como relleno para tortas, masas dulces o postres en capas.
Servida bien fría y con una textura suave, esta crema es un postre sencillo que siempre resulta delicado y delicioso.