Las botellas plásticas que normalmente terminan en la basura pueden reutilizarse como moldes para crear diferentes objetos de cemento.
Dependiendo de su tamaño y formato, permiten hacer desde piezas pequeñas hasta macetas, bases, soportes, topes o elementos decorativos para distintos sectores de la casa.

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Materiales
- Botellas plásticas limpias de diferentes tamaños
- Cemento
- Arena fina, opcional
- Agua
- Recipiente para preparar la mezcla
- Cúter o tijera resistente
- Aceite de cocina o desmoldante
- Guantes
- Espátula, cuchara o palito para mezclar
- Lija, opcional
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Procedimiento general
- Elegí una botella de acuerdo con el tamaño y la forma que quieras darle a la pieza. Los envases pequeños permiten trabajar objetos chicos, mientras que las botellas grandes y los bidones sirven para proyectos de mayor tamaño.
- Lavá bien el recipiente y dejalo secar. Retirá también la etiqueta y cualquier resto de pegamento que pueda dificultar el trabajo.
- Cortá la botella a la altura necesaria. Según el diseño, podés aprovechar la base, una parte del cuerpo o incluso el sector cercano al pico.
- Pasá una capa muy fina de aceite por el interior del plástico. Esto facilita el desmolde cuando el cemento ya haya endurecido.
- Prepará el cemento agregando agua de a poco hasta conseguir una mezcla espesa y manejable. También podés incorporar una pequeña cantidad de arena fina si el proyecto lo requiere.
- Volcá la preparación dentro de la botella y acomodala con una espátula. Después, golpeá suavemente los laterales del envase para ayudar a liberar las burbujas de aire que hayan quedado atrapadas.
- Apoyá el molde sobre una superficie estable y dejalo quieto durante al menos 24 a 48 horas.
- Cuando la pieza ya esté firme, cortá cuidadosamente el plástico y retiralo poco a poco, evitando golpear o forzar el cemento.
- Si quedaron bordes ásperos o pequeñas irregularidades, podés suavizarlos con una lija.
- Aunque la pieza ya pueda desmoldarse, conviene dejarla reposar algunos días más antes de darle un uso definitivo.
Botellas chicas
Las botellas de 500 ml o menos son una buena alternativa para fabricar piezas pequeñas, como portavelas, bases decorativas, topes o soportes sencillos.
Una forma práctica de utilizarlas es cortar el envase aproximadamente por la mitad y trabajar con la parte inferior. Si buscás una silueta más estrecha o diferente, también podés experimentar con la zona superior de la botella.
Al necesitar menos cantidad de cemento, estos moldes son fáciles de manipular y resultan útiles para empezar a probar la técnica.
Botellas medianas
Los envases de 1 o 1,5 litros permiten hacer macetas pequeñas, recipientes decorativos y bases con un poco más de peso.
Podés cortar la botella a la altura que prefieras y llenarla parcialmente con cemento. Para convertirla en una maceta, colocá otro recipiente más pequeño en el centro antes de que la mezcla endurezca. De esta manera se formará el espacio interior.
Estas botellas tienen un tamaño cómodo para trabajar porque permiten crear piezas de buen tamaño sin utilizar una cantidad excesiva de material.
Botellas grandes
Las botellas de 2 litros sirven para fabricar piezas más amplias, como macetas medianas, pesos para puertas, bases decorativas o elementos destinados al jardín.
Como llevan una mayor cantidad de cemento, es recomendable colocarlas desde el principio en el lugar donde van a secarse. Una vez llenas pueden resultar pesadas y moverlas podría deformar el plástico o alterar la forma de la pieza.
También necesitan un tiempo de endurecimiento mayor que los moldes pequeños.
Bidones plásticos
Los bidones pueden aprovecharse para realizar trabajos de mayor tamaño. Su capacidad permite crear macetas grandes, bases pesadas y diferentes recipientes decorativos.
Lo más cómodo es retirar la parte superior y utilizar el cuerpo del bidón como molde.
Si el plástico es demasiado fino y tiende a abrirse por el peso de la mezcla, podés colocar el recipiente dentro de una caja o sujetarlo exteriormente para conservar la forma mientras el cemento endurece.
Cómo hacer una maceta con botella
Para crear una maceta necesitás un envase grande y otro más pequeño que permita formar el espacio donde después irá la tierra.
Primero volcá una capa de cemento en el fondo de la botella. Después colocá el recipiente pequeño en el centro y completá los laterales con más mezcla.
Es importante que el recipiente interior quede centrado y no se mueva. Podés colocarle algo de peso para evitar que suba mientras el cemento todavía está fresco.
Una vez que todo haya endurecido, cortá y retirà ambos envases plásticos con cuidado. Si la maceta va a utilizarse con plantas, también será necesario contar con orificios de drenaje adecuados.
Tips y consejos
- Trabajá siempre con guantes para evitar el contacto prolongado del cemento con la piel.
- Agregá el agua poco a poco para no terminar con una mezcla excesivamente líquida.
- Golpear suavemente los laterales del molde ayuda a reducir las burbujas.
- Si una botella se deforma fácilmente, reforzala exteriormente antes de llenarla.
- Usá solamente una película fina de aceite como desmoldante.
- Respetá el tiempo de endurecimiento antes de retirar el plástico.
- Las piezas grandes necesitan más tiempo que las pequeñas para adquirir suficiente firmeza.
- Una vez desmoldado el cemento, una lija puede ayudar a suavizar pequeñas imperfecciones.
Reutilizar botellas plásticas como moldes permite aprovechar envases de diferentes formas y tamaños para crear objetos útiles con cemento.
Con una preparación sencilla y respetando los tiempos de secado, se pueden obtener piezas resistentes y con un acabado rústico para distintos espacios de la casa o el jardín.