Categorías
Trucos del Hogar

Cómo limpiar paños de cocina y repasadores percudidos y manchados ¡quedarán como nuevos!

Los repasadores y paños de cocina suelen juntar grasa, manchas de comida y olor aunque se laven seguido.

Con una limpieza profunda, se puede aflojar la suciedad pegada y recuperar mucho mejor el color de la tela.

Te recomendamos: Consejos para preparar el calefactor antes de la llegada del frío

Este método es ideal para dejarlos más limpios, frescos y listos para volver a usar en la cocina.

Necesitás

  • 4 o 5 repasadores o paños de cocina percudidos
  • 2 litros de agua caliente
  • 2 cucharadas de bicarbonato de sodio
  • 2 cucharadas de jabón en polvo
  • 1 cucharada de detergente
  • 100 ml de vinagre blanco
  • Jugo de 1 limón, opcional
  • 1 balde o recipiente resistente al calor
  • Guantes de limpieza

Preparación

  1. Primero sacudí bien los repasadores para retirar migas, restos secos o suciedad superficial. Si tienen manchas muy marcadas de grasa o salsa, conviene mojar apenas esa zona y colocar unas gotas de detergente directamente sobre la mancha.
  2. Frotá suavemente las manchas con los dedos o con la misma tela. No hace falta refregar fuerte; este paso sirve para que el detergente empiece a aflojar la grasa antes del remojo.
  3. Colocá los 2 litros de agua caliente en un balde o recipiente resistente. No hace falta que esté hirviendo, pero sí bien caliente para ayudar a desprender la suciedad acumulada.
  4. Agregá el bicarbonato de sodio y el jabón en polvo. Mezclá con cuidado hasta que se disuelvan lo mejor posible.
  5. Sumá la cucharada de detergente y mezclá nuevamente. Este ingrediente ayuda especialmente cuando los paños tienen grasa de cocina, manchas amarillentas o partes endurecidas por el uso.
  6. Incorporá los repasadores dentro del recipiente, asegurándote de que queden completamente cubiertos por el agua. Si flotan, presionalos con una cuchara de madera o con la mano usando guantes.
  7. Dejá reposar durante 40 minutos a 1 hora. Durante ese tiempo, el agua va a ir cambiando de color a medida que la suciedad se desprende de las fibras.
  8. Pasado el remojo, agregá el vinagre blanco. Hacelo al final para ayudar a neutralizar olores y terminar de suavizar la tela. Si querés reforzar el aroma fresco, también podés sumar el jugo de limón.
  9. Mové los repasadores dentro del agua y frotá las zonas más manchadas. En este punto la suciedad debería salir con mucha más facilidad.
  10. Enjuagá con abundante agua limpia hasta retirar por completo los restos de jabón. Es importante que no queden residuos, porque después pueden endurecer la tela o dejar olor.
  11. Si querés completar la limpieza, podés llevarlos al lavarropas con un ciclo normal. Si no, lavalos a mano una vez más y escurrilos bien.
  12. Secalos al sol siempre que puedas. El sol ayuda a terminar de quitar olores, mejora el aspecto de las telas claras y deja los repasadores más frescos.

Tips y consejos:

  • No mezcles repasadores muy grasosos con ropa común. La grasa y el olor de cocina pueden pasar a otras prendas, por eso conviene lavarlos aparte.
  • Si los paños están muy percudidos, repetí el remojo una segunda vez antes de llevarlos al lavarropas. A veces una sola limpieza no alcanza cuando la suciedad lleva mucho tiempo acumulada.
  • Para manchas de aceite, el detergente directo sobre la tela funciona muy bien. Dejalo actuar unos minutos antes de poner el repasador en remojo.
  • El agua caliente ayuda mucho, pero revisá el tipo de tela. Si son repasadores delicados o con colores fuertes, usá agua tibia para evitar que se destiñan.
  • El vinagre blanco es útil para reducir olores, especialmente cuando los paños quedan con olor a humedad o comida aunque parezcan limpios.
  • No guardes los repasadores húmedos. Si quedan doblados o amontonados antes de secarse, pueden tomar mal olor rápidamente.
  • Después de usarlos, conviene colgarlos extendidos para que se sequen bien. Dejarlos hechos un bollo cerca de la bacha hace que junten olor y bacterias más rápido.
  • Si usás repasadores para secar vajilla, tratá de no usar el mismo para limpiar la mesada o agarrar fuentes con grasa. Separar usos ayuda a que duren limpios más tiempo.
  • Para mantenerlos mejor, podés hacer este remojo profundo una vez por semana o cada 15 días, según el uso que les des.
  • Si una mancha no sale por completo, evitá planchar el repasador antes de volver a lavarlo. El calor puede fijar más la mancha en la tela.

Con este método, los paños de cocina y repasadores quedan mucho más limpios, con mejor olor y una textura más agradable.

Es una forma simple de recuperar telas percudidas y mantener la cocina más prolija sin tener que reemplazarlos tan seguido.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *