Los repasadores y paños de cocina suelen juntar grasa, manchas de comida y olor aunque se laven seguido.
Con una limpieza profunda, se puede aflojar la suciedad pegada y recuperar mucho mejor el color de la tela.

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Este método es ideal para dejarlos más limpios, frescos y listos para volver a usar en la cocina.
Necesitás
- 4 o 5 repasadores o paños de cocina percudidos
- 2 litros de agua caliente
- 2 cucharadas de bicarbonato de sodio
- 2 cucharadas de jabón en polvo
- 1 cucharada de detergente
- 100 ml de vinagre blanco
- Jugo de 1 limón, opcional
- 1 balde o recipiente resistente al calor
- Guantes de limpieza
Preparación
- Primero sacudí bien los repasadores para retirar migas, restos secos o suciedad superficial. Si tienen manchas muy marcadas de grasa o salsa, conviene mojar apenas esa zona y colocar unas gotas de detergente directamente sobre la mancha.
- Frotá suavemente las manchas con los dedos o con la misma tela. No hace falta refregar fuerte; este paso sirve para que el detergente empiece a aflojar la grasa antes del remojo.
- Colocá los 2 litros de agua caliente en un balde o recipiente resistente. No hace falta que esté hirviendo, pero sí bien caliente para ayudar a desprender la suciedad acumulada.
- Agregá el bicarbonato de sodio y el jabón en polvo. Mezclá con cuidado hasta que se disuelvan lo mejor posible.
- Sumá la cucharada de detergente y mezclá nuevamente. Este ingrediente ayuda especialmente cuando los paños tienen grasa de cocina, manchas amarillentas o partes endurecidas por el uso.
- Incorporá los repasadores dentro del recipiente, asegurándote de que queden completamente cubiertos por el agua. Si flotan, presionalos con una cuchara de madera o con la mano usando guantes.
- Dejá reposar durante 40 minutos a 1 hora. Durante ese tiempo, el agua va a ir cambiando de color a medida que la suciedad se desprende de las fibras.
- Pasado el remojo, agregá el vinagre blanco. Hacelo al final para ayudar a neutralizar olores y terminar de suavizar la tela. Si querés reforzar el aroma fresco, también podés sumar el jugo de limón.
- Mové los repasadores dentro del agua y frotá las zonas más manchadas. En este punto la suciedad debería salir con mucha más facilidad.
- Enjuagá con abundante agua limpia hasta retirar por completo los restos de jabón. Es importante que no queden residuos, porque después pueden endurecer la tela o dejar olor.
- Si querés completar la limpieza, podés llevarlos al lavarropas con un ciclo normal. Si no, lavalos a mano una vez más y escurrilos bien.
- Secalos al sol siempre que puedas. El sol ayuda a terminar de quitar olores, mejora el aspecto de las telas claras y deja los repasadores más frescos.
Tips y consejos:
- No mezcles repasadores muy grasosos con ropa común. La grasa y el olor de cocina pueden pasar a otras prendas, por eso conviene lavarlos aparte.
- Si los paños están muy percudidos, repetí el remojo una segunda vez antes de llevarlos al lavarropas. A veces una sola limpieza no alcanza cuando la suciedad lleva mucho tiempo acumulada.
- Para manchas de aceite, el detergente directo sobre la tela funciona muy bien. Dejalo actuar unos minutos antes de poner el repasador en remojo.
- El agua caliente ayuda mucho, pero revisá el tipo de tela. Si son repasadores delicados o con colores fuertes, usá agua tibia para evitar que se destiñan.
- El vinagre blanco es útil para reducir olores, especialmente cuando los paños quedan con olor a humedad o comida aunque parezcan limpios.
- No guardes los repasadores húmedos. Si quedan doblados o amontonados antes de secarse, pueden tomar mal olor rápidamente.
- Después de usarlos, conviene colgarlos extendidos para que se sequen bien. Dejarlos hechos un bollo cerca de la bacha hace que junten olor y bacterias más rápido.
- Si usás repasadores para secar vajilla, tratá de no usar el mismo para limpiar la mesada o agarrar fuentes con grasa. Separar usos ayuda a que duren limpios más tiempo.
- Para mantenerlos mejor, podés hacer este remojo profundo una vez por semana o cada 15 días, según el uso que les des.
- Si una mancha no sale por completo, evitá planchar el repasador antes de volver a lavarlo. El calor puede fijar más la mancha en la tela.
Con este método, los paños de cocina y repasadores quedan mucho más limpios, con mejor olor y una textura más agradable.
Es una forma simple de recuperar telas percudidas y mantener la cocina más prolija sin tener que reemplazarlos tan seguido.