Estas tartitas son una versión más liviana del clásico lemon pie, con una base crocante y un relleno suave y cremoso con mucho sabor a limón.
Son perfectas para una merienda casera, porque combinan una textura delicada con un toque fresco y equilibrado.

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Además, se preparan con ingredientes simples y quedan muy tentadoras para acompañar mate, café o té.
Ingredientes
Para la base
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1 taza de harina de avena (o avena procesada)
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1 huevo
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2 cucharadas de miel
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2 cucharadas de aceite de coco o manteca derretida
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1 cucharadita de esencia de vainilla
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1 pizca de sal
Para el relleno
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2 huevos
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3 cucharadas colmadas de queso crema
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2 cucharadas de miel
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Ralladura de 1 limón
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Jugo de 1 limón
Preparación
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Precalentá el horno a 180 °C y prepará moldes pequeños para tartitas. Si querés desmoldarlas fácilmente, podés engrasarlos ligeramente.
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En un bowl mezclá el huevo, la miel, el aceite de coco derretido y la esencia de vainilla hasta integrar bien todos los ingredientes.
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Agregá la harina de avena y la pizca de sal. Mezclá hasta formar una masa húmeda y maleable.
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Colocá pequeñas porciones de masa en los moldes y presioná con los dedos para formar la base y los bordes de cada tartita.
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Llevá al horno durante 10 a 12 minutos hasta que la base esté firme y apenas dorada. Retirá y dejá enfriar unos minutos.
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Para el relleno, colocá en un bowl los huevos, el queso crema y la miel. Batí hasta lograr una mezcla suave y homogénea.
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Agregá la ralladura y el jugo de limón y mezclá nuevamente hasta obtener una crema lisa.
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Verté el relleno sobre cada base precocida.
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Volvé a llevar al horno durante 12 a 15 minutos hasta que el relleno esté firme pero todavía cremoso.
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Retirá del horno y dejá enfriar completamente antes de desmoldar para que las tartitas mantengan su forma.
Tips y consejos:
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Usar limón fresco realza mucho el sabor del relleno.
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Si querés una base más crocante, podés sumar una cucharada extra de avena procesada.
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Dejar enfriar bien las tartitas ayuda a que el relleno tome mejor consistencia.
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También podés refrigerarlas un rato antes de servir para que el sabor del limón se intensifique.
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Estas tartitas se conservan muy bien en heladera durante uno o dos días.
Son ideales para una merienda simple y casera, con un equilibrio perfecto entre lo dulce y lo ácido.
Con pocos ingredientes se obtiene una tartita suave, fresca y muy tentadora que siempre resulta un éxito.