Estas rosquitas saladas son ideales para acompañar el mate, el café o cualquier infusión.
Quedan doradas por fuera, sabrosas y con una masa firme que mantiene muy bien la forma durante la cocción.

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Ingredientes
- 500 gr de harina 000
- 100 gr de grasa vacuna
- 10 gr de sal
- 20 gr de levadura fresca o 7 gr de levadura seca
- 1 cdita de azúcar
- 220 a 250 ml de agua tibia
- 1 cda de grasa derretida, para pincelar
Preparación
- Colocá la levadura en un recipiente junto con el azúcar y un poco del agua tibia. Mezclá y dejá reposar durante unos 10 minutos, hasta que comience a activarse.
- Poné la harina en un bol grande y agregá la sal. Mezclá bien para distribuirla.
- Hacé un hueco en el centro y agregá la levadura activada junto con la grasa blanda.
- Empezá a unir los ingredientes con las manos e incorporá el agua de a poco.
- Amasá durante unos 8 a 10 minutos, hasta obtener una masa lisa y pareja. Si hace falta, agregá apenas un poco más de agua.
- Formá un bollo, cubrilo con un repasador y dejalo descansar durante unos 30 minutos.
- Dividí la masa en porciones pequeñas del mismo tamaño.
- Tomá cada porción y formá un cilindro de unos 15 a 18 cm de largo. Uní ambos extremos presionando bien para formar cada rosquita.
- Acomodalas sobre una placa apenas engrasada, dejando algo de espacio entre ellas.
- Cubrilas nuevamente y dejalas descansar entre 15 y 20 minutos.
- Pincelá suavemente la superficie con un poco de grasa derretida.
- Llevá a horno precalentado a 200 °C durante 18 a 22 minutos, o hasta que estén bien doradas.
- Retiralas del horno y dejalas entibiar unos minutos sobre una rejilla antes de servir.
Tips y consejos
- La grasa debe estar blanda, pero no caliente, al momento de incorporarla.
- Agregá el agua de a poco, porque la cantidad puede variar según la harina.
- No hagas los cilindros demasiado finos para que las rosquitas conserven una buena forma.
- Presioná bien la unión de los extremos para evitar que se abran en el horno.
- Si querés que queden todas parejas, dividí la masa en porciones del mismo peso.
- No hace falta dejarlas levar demasiado; con un descanso corto alcanza para que la masa se relaje.
- Para un dorado más parejo, colocá la placa en la parte media del horno.
- Si preferís un sabor más marcado, podés agregar apenas un poco de sal gruesa por encima antes de hornear.
- Una vez frías, guardalas en un recipiente bien cerrado para conservarlas mejor.
Recién horneadas quedan especialmente ricas, con un sabor bien clásico y una textura ideal para acompañar una buena merienda.