Si estás buscando una alternativa ligera, nutritiva y sin harinas refinadas, este pan saludable es ideal.
Suave por dentro y con una textura aireada, se puede disfrutar solo, tostado, como base de sándwich o incluso acompañado de semillas y especias para darle un toque extra de sabor.
Te recomendamos: Cómo hacer Galletas Saludables con Semillas de Chía.
Ingredientes
-
3 huevos
-
3 cucharadas de avena (instantánea o en hojuelas)
-
3 cucharadas de queso crema o yogur natural (puede ser descremado)
-
½ cucharadita de polvo de hornear
-
Sal a gusto
-
Opcional: semillas (chía, lino, sésamo), especias (orégano, cúrcuma, ajo en polvo)
Preparación
-
Separar las claras de las yemas en dos recipientes distintos.
-
Batir las claras con una pizca de sal hasta llevarlas a punto nieve, es decir, firmes y espumosas.
-
En otro bol, mezclar las yemas con el queso crema o yogur, la avena y el polvo de hornear. En este paso también se pueden añadir especias o semillas al gusto.
-
Incorporar de a poco las claras montadas a la mezcla de yemas, con movimientos envolventes y suaves, para no perder el aire de la preparación.
-
Forrar una placa con papel manteca o engrasar ligeramente. Colocar porciones de la mezcla con la ayuda de una cuchara, formando panecillos o bien un pan redondo más grande.
-
Llevar al horno precalentado a 180 °C durante 20 a 25 minutos, hasta que estén dorados y firmes al tacto.
-
Retirar del horno y dejar enfriar unos minutos sobre una rejilla antes de consumir.
Consejos:
-
Si querés un pan con más cuerpo y parecido al pan de molde, podés colocar la mezcla en un molde rectangular pequeño y hornear unos minutos adicionales.
-
Añadir cúrcuma, pimentón o ajo en polvo a la masa le dará un aroma más intenso y un color atractivo.
-
Para darle crocancia y valor nutricional, espolvoreá semillas de sésamo, lino o chía por encima antes de hornear.
-
Se puede conservar en la heladera en un recipiente hermético hasta por 3 días, o bien freezar en porciones para tener pan saludable siempre a mano.
-
Tostado queda aún más sabroso y es perfecto para acompañar desayunos, meriendas o preparar sándwiches ligeros y nutritivos.
Un pan simple, esponjoso y sin harina que demuestra que comer rico y saludable es totalmente posible.