Este postre es una crema suave con banana y vainilla, servida en vasitos y coronada con bananas caramelizadas.
Se prepara rápido, con ingredientes simples, y queda bien cremoso, con una cobertura dulce que le suma textura y sabor.

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En pocos minutos lo dejás armado y después la heladera hace el resto.
Ingredientes
Para la crema
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6 yemas de huevo
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125 g de azúcar
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1 cucharadita de esencia de vainilla
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2 bananas maduras
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1 litro de leche
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3 cucharadas de maicena
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20 ml de leche (para disolver la maicena)
Para el topping de bananas caramelizadas
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10 g de manteca
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50 g de azúcar
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1 banana en rodajas
Para terminar (opcional)
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Hojitas de menta
Preparación
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En un bowl, mezclá las yemas con el azúcar y la vainilla hasta que se integren y se vean más claras.
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Pisá las 2 bananas maduras hasta hacer un puré y sumalo a la mezcla de yemas. Integrá bien.
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En un vaso aparte, disolvé la maicena en los 20 ml de leche fría, sin grumos.
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Poné el litro de leche en una olla a fuego medio y, cuando esté bien caliente (sin que hierva fuerte), agregá la mezcla de yemas con banana, revolviendo constante con cuchara o batidor de mano.
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Sumá la maicena disuelta y seguí mezclando sin parar. En pocos minutos va a espesar; cuando veas que burbujea suave y queda bien cremosa, cociná 1 minuto más y apagá el fuego.
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Repartí la crema en vasitos. Dejá entibiar unos minutos y llevá a la heladera para que tome cuerpo mientras hacés el topping.
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Para el topping, poné la manteca y el azúcar en una sartén a fuego medio. Cuando el azúcar se empiece a derretir y tomar color, agregá la banana en rodajas.
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Cociná 1 a 2 minutos, moviendo la sartén para que se bañen bien y queden brillantes, sin desarmarlas del todo.
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Dejá entibiar el topping y volcá por arriba de cada vasito. Terminá con una hojita de menta si querés.
Tips y consejos:
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Batí bien yemas y azúcar al inicio: eso ayuda a que la crema quede más pareja.
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Usá bananas bien maduras para que el sabor se note y la crema quede más aromática.
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La maicena siempre va disuelta en leche fría, así no se forman grumos.
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Revolvé constante cuando la crema está al fuego: espesa rápido y no querés que se pegue.
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En el topping, el fuego medio es clave para que el caramelo quede brillante y no se queme.
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Para una textura firme de vasito, dejalo en heladera al menos 2 horas antes de servir.
Cuando está bien frío, la crema queda sedosa y el topping se vuelve el toque perfecto arriba.
Es de esos postres que se preparan en un rato y quedan mas que perfectas.