Una receta ideal para algo dulce, suave y con mucho sabor en cada bocado.
Estas cookies combinan una base tierna con un topping cremoso y un final irresistible que las hace destacar.

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Perfectas para lucirse con algo casero y diferente.
Ingredientes
Para el relleno
- 8 cucharadas grandes de dulce de leche repostero
Para la masa
- 90 g de manteca pomada
- 150 g de azúcar rubia
- 1 huevo
- 1 cucharada de esencia de vainilla
- 160 g de harina tamizada
- 1 cucharadita de polvo de hornear
- 1 cucharadita de canela
- 1 pizca de sal
Para el frosting
- 100 g de queso crema
- 50 g de azúcar impalpable
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- Dulce de leche extra para decorar
Opcional (para terminar)
- Sal gruesa o en escamas
Preparación
- En un bowl, mezclá la manteca pomada con el azúcar rubia hasta lograr una crema suave y homogénea.
- Agregá el huevo y la esencia de vainilla, e integrá bien hasta que la mezcla quede lisa.
- Incorporá la harina tamizada, el polvo de hornear, la canela y la pizca de sal. Mezclá hasta formar una masa blanda y manejable, sin trabajarla de más.
- Formá bolitas del mismo tamaño y colocalas en una placa con papel manteca, dejando espacio entre cada una.
- Aplastalas suavemente para darles forma de cookie.
- Llevá a horno precalentado a 180 °C durante 10 a 12 minutos, hasta que los bordes estén apenas dorados. Retirá y dejá enfriar completamente.
- Para el frosting, mezclá el queso crema con el azúcar impalpable y la vainilla hasta obtener una textura cremosa y sin grumos.
- Colocá en el centro de cada cookie una cucharada de dulce de leche repostero.
- Sumá una capa generosa de frosting por encima, distribuyéndolo de forma prolija o en espiral.
- Terminá con un poco más de dulce de leche por arriba, dejándolo caer suavemente.
- De manera opcional, agregá una pizca de sal gruesa o en escamas para resaltar los sabores.
Consejos:
- La manteca debe estar blanda pero no derretida. Esto permite una mejor integración y una textura más uniforme en la masa.
- No cocines de más las cookies. Al salir del horno todavía están blandas, pero se terminan de afirmar al enfriarse y quedan en su punto justo.
- El frosting debe ser cremoso pero firme. Si queda muy blando, podés llevarlo unos minutos a la heladera antes de usarlo.
- Para un mejor resultado visual, podés aplicar el frosting con manga, logrando un acabado más prolijo y abundante.
- Si querés que el dulce de leche sea más fluido, podés calentarlo apenas unos segundos antes de usarlo.
- El contraste de texturas es clave: base suave, topping cremoso y un toque más fluido arriba.
- La sal en escamas es opcional, pero aporta un equilibrio muy interesante al cortar el dulzor. Usala en poca cantidad para no tapar los sabores.
- Guardalas en la heladera si hace calor, así mantienen mejor la forma y la textura.
- Podés armarlas justo antes de servir para que luzcan más frescas y el topping conserve su mejor aspecto.
- Si querés variar, podés sumar chips de chocolate en la masa o un toque de ralladura de naranja para cambiar el perfil de sabor.
Una opción simple pero con mucha presencia, ideal para disfrutar algo dulce con un toque especial y diferente.