Este chimichurri queda intenso, fresco y con una textura bien marcada, donde se nota el ajo, las hierbas y el toque picante.
Es ideal para darle vida a carnes, pollo, choripán o incluso a unas papas, porque suma acidez y aroma sin tapar el sabor principal.

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Si lo dejás reposar un rato, se integra todo y queda todavía mejor.
Ingredientes
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1 taza bien llena de perejil fresco picado (sin tallos gruesos)
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2 a 3 dientes de ajo picados bien chiquito
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1 cucharada de ají molido (a gusto)
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1 cucharadita de orégano seco
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1/2 cucharadita de pimentón dulce (opcional, queda muy bien)
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1/2 taza de aceite (girasol u oliva suave)
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1/4 taza de vinagre (de alcohol o manzana)
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2 a 4 cucharadas de agua (para ajustar textura)
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Sal y pimienta negra a gusto
Preparación
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Picá el perejil bien chiquito. Si te gusta más rústico, dejalo en pedacitos visibles; si lo querés más “parejo”, picá un poco más fino.
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Picá el ajo lo más chiquito posible para que se reparta bien y no quede “mordida” fuerte en un solo punto.
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En un bowl mezclá perejil, ajo, orégano, ají molido, sal, pimienta y, si usás, pimentón.
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Sumá el vinagre y mezclá. Después agregá el aceite y revolvé hasta que se vea todo bien integrado.
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Ajustá con agua de a cucharadas hasta lograr una textura suelta pero con cuerpo (que no quede como sopa, pero tampoco seco).
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Pasalo a un frasco, tapá y dejalo reposar al menos 30 minutos antes de usarlo para que el ajo y las especias se acomoden.
Tips y consejos:
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Si querés un chimichurri más suave, bajá el ajo a 1 diente y subí un poco el perejil.
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Para un sabor más profundo, dejalo reposar 2 a 4 horas en heladera y sacalo 10 minutos antes de usarlo.
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Si te quedó muy ácido, corregí con una cucharada extra de aceite; si te quedó muy pesado, agregá un chorrito de vinagre.
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Guardado en frasco limpio y bien tapado, dura varios días en heladera; antes de usar, mezclalo para redistribuir aceite y condimentos.
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Si lo vas a usar sobre carne caliente, ponelo al final para que conserve el aroma fresco.
Queda con el equilibrio justo entre acidez, aceite y hierbas, con una textura bien visible que levanta cualquier bocado sin esfuerzo.