Este cheesecake de ananá es un postre clásico, elegante y muy rendidor.
Se caracteriza por una base firme, un relleno bien cremoso y compacto, y una superficie dorada con una costra ligeramente crocante que se forma durante el horneado.

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El sabor del ananá está integrado en la crema, aportando frescura y equilibrio sin dominar al queso. Es ideal para preparar con tiempo y servir bien frío.
Ingredientes
Para la base
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200 g de galletitas dulces tipo vainilla
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100 g de manteca derretida
Para el relleno
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500 g de queso crema a temperatura ambiente
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1 taza de azúcar
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3 huevos
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200 ml de crema de leche
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1 taza de ananá en almíbar bien escurrido y procesado hasta lograr un puré liso
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1 cucharadita de esencia de vainilla
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1 cucharada de maicena
Para la superficie
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2 a 3 cucharadas de azúcar extra para caramelizar
Preparación
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Procesá las galletitas hasta obtener un polvo fino. Colocalas en un bowl y mezclalas con la manteca derretida hasta formar una preparación húmeda y pareja.
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Volcá la mezcla en un molde desmontable y presioná bien el fondo, formando una base compacta y uniforme. Llevá a la heladera mientras preparás el relleno.
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En un bowl grande, batí el queso crema con el azúcar hasta obtener una crema lisa, sin grumos.
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Agregá los huevos de a uno, mezclando suavemente después de cada incorporación.
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Sumá la crema de leche, la esencia de vainilla y el ananá procesado. Mezclá hasta integrar.
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Incorporá la maicena y mezclá lo justo para que quede bien distribuida, sin sobrebatir.
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Retirá el molde de la heladera, volcá el relleno y emparejá la superficie.
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Espolvoreá de manera pareja el azúcar extra sobre toda la superficie del cheesecake.
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Llevá a horno precalentado a 170 °C y horneá entre 50 y 60 minutos, hasta que los bordes estén firmes y el centro apenas se mueva.
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Apagá el horno y dejá el cheesecake dentro, con la puerta entreabierta, durante 15 minutos.
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Retirá, dejá enfriar a temperatura ambiente y luego refrigerá por al menos 4 horas antes de desmoldar.
Tips y consejos:
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El ananá debe estar bien escurrido y totalmente procesado para que la textura del relleno quede lisa y pareja.
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No batir en exceso el relleno evita que el cheesecake se agriete y quede aireado de más.
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La maicena ayuda a que el corte sea limpio y el relleno mantenga buena estructura.
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Espolvorear el azúcar antes del horneado permite que se forme una costra dorada natural, sin necesidad de agregados posteriores.
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El enfriado gradual dentro del horno reduce el riesgo de hundimientos.
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Preparado de un día para el otro, mejora notablemente la firmeza y el sabor.
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Conservado bien tapado en heladera, se mantiene perfecto hasta 3 días.
El resultado es un cheesecake cremoso, equilibrado y con una superficie caramelizada delicada que aporta textura y contraste sin opacar el sabor del ananá.