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Chau vigilante clásico: la versión con queso que sorprende en el primer bocado

Esta versión juega con el contraste perfecto: dulce de membrillo bien intenso y un toque de roquefort que levanta todo con sabor profundo.

La masa queda mantecosa, suave y con bordes apenas crocantes, ideal para cortar en porciones y servir tibio o a temperatura ambiente.

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Es una receta simple, pero con ese efecto “wow” que aparece apenas lo probás.

Ingredientes

Ingredientes para la masa

  • 250 g de harina 0000

  • 50 g de manteca fría

  • 1 huevo

  • 1 cucharadita de polvo de hornear

  • 1 pizca de sal

  • 50 ml de leche

  • 1 cucharada de azúcar

Ingredientes para el relleno

  • 200 g de dulce de membrillo

  • 50 g de queso roquefort

  • 1 huevo (para pintar la masa)

Preparación

  1. En un bowl, mezclá la harina 0000 con el polvo de hornear, la sal y la cucharada de azúcar.

  2. Sumá la manteca fría en cubitos y desarmala con la mano hasta lograr una textura arenosa, como migas.

  3. Agregá el huevo y empezá a unir. Incorporá la leche de a poco hasta formar una masa suave. Amasá lo justo para que quede pareja, sin trabajarla de más.

  4. Tapá la masa y llevala a la heladera 20 minutos para que se afirme y sea más fácil estirar.

  5. Mientras tanto, cortá el dulce de membrillo en cubitos chicos o en tiritas. Desmenuzá el roquefort.

  6. Estirá la masa sobre la mesada apenas enharinada hasta dejarla de unos 3 a 4 mm de grosor.

  7. Cortá discos o cuadrados del tamaño que prefieras (tipo empanaditas o pañuelitos).

  8. En el centro de cada pieza, poné un poco de membrillo y un toque de roquefort. No lo llenes demasiado para que cierre bien.

  9. Cerrá formando medias lunas o triángulos y presioná los bordes con los dedos o con un tenedor.

  10. Batí el huevo destinado a pintar y pincelá la superficie de cada pieza para que doren parejo.

  11. Llevá a una placa y cociná en horno precalentado a temperatura media-alta hasta que estén infladas y bien doradas (aprox. 12 a 18 minutos, según tamaño y grosor).

  12. Dejalas reposar unos minutos antes de servir, así el relleno se asienta y el sabor queda más marcado.

Tips y consejos:

  • Cortá el membrillo chico: se derrite más parejo y no rompe la masa al cerrar.

  • Con el roquefort, menos es más: con un toque alcanza para que se note sin tapar el dulce.

  • El descanso en heladera ayuda a que la masa quede más prolija al estirar y que no se encoja.

  • Pintarlas con huevo marca la diferencia en el dorado y deja una superficie más apetecible.

Quedan ideales para una picada distinta, para acompañar un café o para llevar a una juntada.

Ese contraste dulce-salado hace que desaparezcan más rápido de lo que pensás.

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