Un plato reconfortante, lleno de sabor y con una textura suave que lo hace irresistible.
Esta cazuela combina mariscos con una base cremosa y especiada, logrando una preparación intensa pero equilibrada.

Te recomendamos: Tarta de atún bien rellena y jugosa, estilo casero
Perfecta para una comida especial o para disfrutar algo distinto sin complicarse demasiado.
Ingredientes
- 300 gramos de langostinos o camarones pelados
- 200 gramos de pescado blanco (merluza o similar)
- 1/2 cebolla
- 1/2 morrón rojo
- 1 diente de ajo
- 2 cucharadas de aceite o manteca
- 1 tomate chico o 2 cucharadas de tomate triturado
- 200 ml de crema de leche
- 300 ml de caldo de pescado o verduras
- 2 cucharadas de arroz (opcional, para dar cuerpo)
- Sal y pimienta a gusto
- 1 pizca de pimentón
- Perejil picado
Preparación
- Picá la cebolla, el morrón y el ajo bien chicos para que se integren mejor en la preparación.
- En una olla o sartén profunda, calentá el aceite o la manteca y rehogá la cebolla hasta que esté transparente.
- Sumá el morrón y el ajo, cocinando unos minutos más hasta que estén tiernos.
- Agregá el tomate triturado y el pimentón, mezclando bien para que se integren los sabores.
- Incorporá el caldo caliente y, si elegís usar arroz, agregalo en este momento para que se cocine dentro de la preparación.
- Cociná a fuego medio hasta que el arroz esté tierno y el líquido se haya reducido un poco.
- Sumá el pescado cortado en cubos y los langostinos, mezclando suavemente.
- Cociná unos minutos hasta que los mariscos estén en su punto, sin pasarlos para que no se endurezcan.
- Incorporá la crema de leche y mezclá bien, dejando que la preparación tome una textura más espesa.
- Ajustá sal y pimienta, y cociná unos minutos más a fuego bajo.
- Retirá del fuego y agregá perejil picado por encima.
Consejos:
- No cocines demasiado los mariscos: con pocos minutos alcanzan para que queden tiernos.
- El caldo debe estar caliente al incorporarlo para no cortar la cocción.
- El arroz ayuda a espesar naturalmente la cazuela sin necesidad de agregar harinas.
- Si querés más intensidad, podés sumar un toque de ají molido.
- Usar crema de leche le da ese cuerpo característico que se ve en el plato.
- Podés reemplazar parte del caldo por leche para un resultado más suave.
- Si te gusta más espesa, dejala reducir unos minutos extra.
- El perejil fresco al final levanta mucho el sabor.
- Acompañar con pan es ideal para aprovechar toda la salsa.
Una receta completa, cremosa y con mucho sabor, perfecta para disfrutar algo distinto en casa.