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Cañoncitos fritos de crema pastelera: crocantes por fuera y bien rellenos

Estos cañoncitos fritos tienen una masa doradita y aireada que queda bien crocante, y un relleno de crema pastelera suave, espesa y bien perfumada.

Se terminan con azúcar impalpable para ese toque clásico de confitería. Bien fríos y recién rellenados, son una bomba.

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Ingredientes

Para la masa frita (12 a 15 cañoncitos)

  • 300 g de harina 0000

  • 30 g de azúcar

  • 1 pizca de sal

  • 40 g de manteca fría (o 3 cdas de aceite neutro)

  • 1 huevo

  • 1 cda de vinagre blanco o jugo de limón

  • 80 a 110 ml de agua (aprox., según absorción)

  • 1 cdita de esencia de vainilla (opcional)

  • Aceite para freír (cantidad necesaria)

  • 1 clara o 1 huevo batido para sellar

Para la crema pastelera

  • 500 ml de leche entera

  • 4 yemas (y 1 huevo entero opcional, para más cuerpo)

  • 120 g de azúcar

  • 45 g de maicena

  • 1 cda de harina 0000 (opcional, ayuda a que quede bien firme)

  • 1 cdita de esencia de vainilla

  • Cáscara de limón o ralladura fina (opcional)

  • 30 g de manteca

Para terminar

  • Azúcar impalpable, cantidad necesaria

Preparación

  1. En un bowl mezclá la harina, el azúcar y la sal. Agregá la manteca fría y desarmala con los dedos hasta lograr una textura arenosa.

  2. Sumá el huevo y el vinagre. Empezá a integrar y agregá el agua de a poco, solo hasta formar una masa firme, lisa y que no se pegue.

  3. Amasá 2 minutos apenas para que quede pareja. Tapá y dejá descansar 30 minutos a temperatura ambiente (o 20 minutos en heladera).

  4. Mientras tanto, poné la leche en una olla. Si usás cáscara de limón, agregala y calentá hasta que esté bien caliente, sin hervir fuerte.

  5. En un bowl mezclá las yemas con el azúcar. Sumá la maicena (y la harina si usás) y batí hasta que no queden grumos.

  6. Volcá un chorrito de leche caliente sobre la mezcla de yemas, revolvé y devolvé todo a la olla. Cociná a fuego medio, revolviendo sin parar, hasta que espese fuerte.

  7. Apagá el fuego, retirà la cáscara de limón si la pusiste, agregá la vainilla y la manteca, y mezclá hasta que quede brillante. Pasá la crema a un recipiente, cubrí con film en contacto y enfriá en heladera.

  8. Estirá la masa sobre la mesada apenas enharinada hasta que quede bien finita (2 mm aprox.). Cortá tiras de 2 a 2,5 cm de ancho y 18 a 22 cm de largo (según el tamaño de tus canutillos metálicos).

  9. Enrollá cada tira en el canutillo metálico superponiendo un poquito en cada vuelta. Sellá la punta final con clara o huevo batido para que no se abra al freír.

  10. Calentá aceite en una olla o sartén profunda a fuego medio, buscando una temperatura estable (si tirás un pedacito de masa, tiene que burbujear y subir sin quemarse de golpe).

  11. Freí de a pocos cañoncitos por vez, dándolos vuelta, hasta que estén dorados parejos. Retirá y apoyá sobre papel absorbente.

  12. Cuando todavía estén tibios, sujetá el canutillo con un repasador y deslizá el cañoncito con cuidado para desmoldar. Dejá enfriar por completo antes de rellenar.

  13. Pasá la crema pastelera fría a una manga con pico (liso o rizado) y rellená los cañoncitos desde ambos extremos para que queden bien cargados al centro.

  14. Espolvoreá con azúcar impalpable justo antes de servir para que se vea prolijo y no se humedezca de más.

Tips y consejos:

  • Sellá bien la punta de la masa: si queda floja, se abre en el aceite y se deforma.

  • La masa finita es clave para que queden crocantes y livianos, no gomosos.

  • No calientes el aceite de más: si se dora rápido por fuera, adentro puede quedar pálido y pesado.

  • Rellenalos cerca del momento de servir: así se mantienen crocantes por más tiempo.

  • Para una crema bien firme, respetá el hervor suave mientras revolvés hasta que espese “de verdad”.

  • Si te sobran, guardá los tubos sin rellenar en lata o recipiente hermético, y la crema aparte en heladera.

Quedan como de panadería: dorados, livianos y con la crema bien sedosa.

Si los rellenás al final y espolvoreás en el momento, se lucen muchísimo y se comen de a uno sin darte cuenta.

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