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Cómo hacer hacer Buñuelos Crujientes

Los buñuelos crujientes son de esas preparaciones simples que atraviesan generaciones.

Dorados, livianos y con una textura aireada, se disfrutan recién hechos y espolvoreados con azúcar.

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Esta versión es fácil, rendidora y no requiere ingredientes raros ni técnicas complicadas.

El secreto está en la masa bien trabajada y en estirarlos lo suficientemente finos para que inflen y queden crocantes al freír.

Ingredientes

  • 2 tazas de harina de trigo común

  • 1 cucharadita de polvo de hornear

  • ¼ cucharadita de sal

  • 1 cucharada de azúcar

  • ½ taza de agua

  • 2 cucharadas de aceite

  • 1 cucharadita de esencia de vainilla

  • Aceite en cantidad suficiente para freír

  • Azúcar impalpable para espolvorear

Preparación

  1. En un bowl amplio colocá la harina, el polvo de hornear, la sal y el azúcar. Mezclá bien estos ingredientes secos para que queden distribuidos de manera pareja.

  2. Agregá el agua de a poco junto con el aceite y la esencia de vainilla. Mezclá primero con cuchara y luego con la mano hasta formar una masa.

  3. Volcá la masa sobre la mesada limpia y amasá durante unos minutos. El objetivo es lograr una masa suave, lisa y apenas elástica, que no se pegue a las manos.

  4. Formá un bollo, tapalo con un repasador y dejalo descansar unos 10 minutos. Este descanso ayuda a que la masa se relaje y sea más fácil de estirar.

  5. Pasado el tiempo de reposo, dividí la masa en porciones chicas, del tamaño de una nuez.

  6. Con un palo de amasar, estirá cada porción hasta obtener discos bien finos. Este paso es clave: cuanto más finos estén, mejor inflan y más crujientes quedan al freír.

  7. Calentá abundante aceite en una sartén profunda a fuego medio-alto. El aceite debe estar bien caliente, pero sin humear.

  8. Colocá los discos de masa de a uno o dos por vez, sin amontonarlos. Al entrar en el aceite van a inflarse rápidamente.

  9. Freí durante uno o dos minutos por lado, dándolos vuelta una sola vez, hasta que estén bien dorados y crocantes.

  10. Retiralos con espumadera y apoyalos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

  11. Mientras aún están calientes, espolvorealos con azúcar impalpable a gusto.

  12. Servilos de inmediato para disfrutar su mejor textura.

Tips y consejos:

  • Estirar la masa bien finita es el verdadero secreto para que queden inflados y livianos.

  • Si el aceite está frío, los buñuelos absorben grasa; si está demasiado caliente, se doran rápido y quedan crudos.

  • El descanso previo de la masa facilita el estirado y mejora el resultado final.

  • Podés aromatizarlos con un poco de ralladura de limón o naranja si te gusta ese toque.

  • Se disfrutan mejor recién hechos, cuando están bien crocantes.

  • Para una versión más simple, también quedan muy bien sin azúcar, apenas espolvoreados al final.

Estos buñuelos crujientes son ideales para una tarde tranquila, para compartir o simplemente para darse un gusto casero.

Dorados, livianos y con ese sonido inconfundible al morderlos, son una receta rendidora y simple que nunca falla cuando se hace con calma y buena temperatura de fritura.

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