Este budín se prepara completamente en licuadora y se caracteriza por su textura suave, húmeda y uniforme.
La manzana se integra en la mezcla y aporta dulzor natural, mientras que unas láminas finas colocadas en la superficie le dan un acabado prolijo y tentador.

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Es una receta simple, rendidora y perfecta para acompañar el mate o el café.
Ingredientes
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2 manzanas medianas (peladas y en cubos)
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2 tazas de avena arrollada fina o avena molida
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2 huevos
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½ taza de yogur natural sin azúcar
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¼ taza de miel
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¼ taza de aceite vegetal o de coco
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1 cucharadita de polvo para hornear
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1 cucharadita de canela
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1 cucharadita de esencia de vainilla
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1 pizca de sal
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½ manzana extra cortada en láminas finas (para la superficie)
Preparación
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Colocá en la licuadora el yogur, los huevos, la miel, el aceite y la esencia de vainilla. Licuá unos segundos hasta integrar.
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Agregá las manzanas en cubos, la avena, la canela, el polvo para hornear y la pizca de sal.
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Licuá todo hasta obtener una mezcla lisa, espesa y homogénea. La preparación debe quedar fluida pero con cuerpo.
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Volcá la mezcla en un molde para budín previamente engrasado.
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Emparejá la superficie y acomodá las láminas finas de manzana por encima, superponiéndolas ligeramente a lo largo del molde.
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Llevá a horno precalentado a 180 °C y horneá durante 40 a 45 minutos, hasta que esté bien dorado y al insertar un palillo en el centro salga limpio.
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Retirá del horno y dejá reposar al menos 15 minutos antes de desmoldar para que termine de asentarse.
Tips y consejos:
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Usar manzanas bien maduras mejora el sabor y la humedad del budín sin necesidad de más endulzante.
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Si la avena no es fina, conviene licuarla primero sola para lograr una textura más pareja.
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Las láminas de manzana de la superficie se pueden pincelar apenas con miel para un acabado más brillante.
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Este budín mejora su textura al enfriarse por completo.
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Se conserva bien hasta 4 días en recipiente hermético y también se puede freezar en rodajas.
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Si querés un aroma más marcado, podés sumar una pizca extra de canela en la superficie antes de hornear.
Este budín licuado de manzana y avena queda compacto pero tierno, con una miga uniforme y un sabor suave que lo hace ideal para el consumo diario.
Una receta simple, bien equilibrada y totalmente acorde al resultado final.