Un clásico que nunca falla, con una miga suave, húmeda y llena de sabor gracias a los trozos de manzana que se integran en la masa.
Es de esos bizcochuelos que quedan dorados por fuera y tiernos por dentro, ideales para acompañar una merienda o darse un gusto en cualquier momento.

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Ingredientes
- 3 huevos
- 1 taza de azúcar
- 1/2 taza de aceite
- 1 taza de leche o yogur natural
- 2 tazas de harina leudante
- 2 manzanas grandes
- 1 cucharadita de esencia de vainilla (opcional)
- 1 cucharadita de canela (opcional)
Para terminar:
- Azúcar impalpable
Preparación
- En un bowl, colocá los huevos junto con el azúcar y batí hasta lograr una mezcla clara y espumosa.
- Agregá el aceite en forma de hilo mientras seguís mezclando.
- Incorporá la leche o el yogur junto con la esencia de vainilla y mezclá bien.
- Sumá la harina leudante de a poco, integrando con movimientos suaves para no perder aire en la preparación.
- Pelá las manzanas y cortalas en cubos medianos.
- Agregá los cubos de manzana a la mezcla junto con la canela si decidís usarla, e integrá suavemente.
- Volcá la preparación en un molde previamente enmantecado y enharinado.
- Llevá a horno precalentado a temperatura media durante 35 a 45 minutos, o hasta que al pinchar con un palillo salga limpio.
- Dejá enfriar y espolvoreá con azúcar impalpable antes de servir.
Tips y consejos:
- Para lograr un bizcochuelo realmente esponjoso, es clave batir bien los huevos con el azúcar al inicio. Ese paso incorpora aire y define gran parte de la textura final.
- El aceite aporta humedad y hace que el bizcochuelo se mantenga tierno por más tiempo. Si preferís, podés reemplazarlo por manteca derretida, aunque el resultado será un poco más compacto.
- Las manzanas conviene cortarlas en cubos medianos, no muy chicos. Así se sienten en cada bocado y no desaparecen dentro de la masa.
- Si querés potenciar el sabor, podés mezclar los cubos de manzana con una pizca de azúcar y canela antes de agregarlos. Esto ayuda a resaltar su dulzor natural.
- No mezcles en exceso una vez que agregás la harina. Hacerlo puede desarrollar el gluten y volver la masa más pesada.
- El molde ideal es uno rectangular o cuadrado, ya que permite una cocción más pareja y un resultado similar al de la imagen.
- Siempre llevá el bizcochuelo a horno ya precalentado. Si lo ponés en frío, no va a crecer correctamente.
- Durante la cocción, evitá abrir el horno en los primeros 25 minutos. Los cambios bruscos de temperatura pueden hacer que se baje.
- Si ves que se dora demasiado rápido por arriba, podés cubrirlo suavemente con papel aluminio para que termine de cocinarse por dentro sin quemarse.
- Para un toque extra, podés agregar un poco de ralladura de limón o naranja a la mezcla, lo que le da un aroma muy agradable.
- Una vez frío, el azúcar impalpable no solo decora, sino que también aporta un contraste suave de dulzor.
- Este tipo de bizcochuelo mejora con las horas. Al día siguiente suele estar aún más húmedo y sabroso.
Un bizcochuelo simple, rendidor y con ese sabor casero que siempre invita a repetir.