El bizcochuelo clásico es una de esas recetas que nunca fallan cuando se siguen bien los pasos.
Tiene una textura suave, aireada y un sabor delicado que lo convierte en la base ideal para tortas o para disfrutar solo con un poco de azúcar impalpable.

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Con ingredientes simples y un buen batido, el resultado es un bizcochuelo alto, dorado y muy esponjoso.
Ingredientes
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4 huevos
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200 g de azúcar
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200 g de harina de trigo común
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120 ml de leche
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120 g de manteca
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1 cucharadita de esencia de vainilla
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10 g de polvo de hornear
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Azúcar impalpable para decorar
Preparación
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Precalentar el horno a 180 °C y preparar un molde redondo de aproximadamente 22 cm, enmantecándolo y enharinándolo ligeramente.
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En un bowl grande colocar la manteca blanda y comenzar a batir con batidora eléctrica hasta que esté cremosa.
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Agregar el azúcar de a poco mientras se continúa batiendo. La mezcla debe volverse más clara y aireada.
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Incorporar los huevos uno por uno, batiendo bien después de cada adición para que la preparación quede homogénea.
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Perfumar la mezcla con la esencia de vainilla y continuar batiendo unos segundos más.
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En otro recipiente mezclar la harina con el polvo de hornear para que se distribuya de manera uniforme.
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Incorporar la harina a la preparación en varias tandas, alternando con la leche. Mezclar suavemente con espátula o a velocidad baja hasta integrar todo sin sobrebatir.
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Continuar mezclando hasta obtener una masa lisa, cremosa y sin grumos.
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Volcar la mezcla en el molde preparado y alisar ligeramente la superficie.
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Llevar el molde al horno y cocinar durante aproximadamente 35 a 40 minutos, o hasta que al insertar un palillo en el centro salga limpio.
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Retirar del horno y dejar reposar unos minutos antes de desmoldar.
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Una vez frío, espolvorear azúcar impalpable por encima para darle un acabado clásico.
Tips y consejos:
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Todos los ingredientes deben estar a temperatura ambiente para lograr una mejor emulsión de la masa.
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Batir bien la manteca con el azúcar es clave para obtener una textura aireada.
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No mezclar demasiado una vez que se agrega la harina para evitar que el bizcochuelo quede pesado.
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Si querés un bizcochuelo más alto, podés usar un molde un poco más chico.
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Este bizcochuelo es ideal para rellenar con dulce de leche, crema o frutas.
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También se puede aromatizar con ralladura de limón o naranja para darle un toque diferente.
Este bizcochuelo es una receta simple y confiable que sirve como base para muchas tortas o para disfrutar tal cual, con una textura suave y un sabor clásico que nunca pasa de moda.