Las soletillas, también conocidas como vainillas, son esos bizcochos livianos y secos que no faltan cuando se prepara un buen postre en capas.
Se usan mucho para tiramisú, postres con crema, copas dulces o simplemente para acompañar el mate o el café.

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La clave es que queden aireados, firmes y capaces de absorber líquidos sin desarmarse, algo que se logra fácilmente siguiendo este paso a paso.
Ingredientes
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3 huevos
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70 g de azúcar
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70 g de harina común
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Azúcar impalpable, cantidad necesaria
Preparación
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Separá las claras de las yemas con cuidado y colocá las claras en un bol grande, bien limpio y seco.
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Empezá a batir las claras a velocidad media hasta que comiencen a espumar.
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Sin dejar de batir, agregá el azúcar de a poco, en forma de lluvia, para que se disuelva bien.
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Continuá batiendo hasta lograr un merengue firme y brillante, que forme picos sostenidos. Este paso es fundamental para que las soletillas o vainillas queden bien aireadas.
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Agregá las yemas de a una y batí apenas lo justo para integrarlas. No es necesario batir de más, ya que se puede perder el aire incorporado.
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Tamizá la harina directamente sobre la mezcla y comenzá a integrarla con una espátula, usando movimientos suaves y envolventes, desde abajo hacia arriba.
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Colocá la preparación dentro de una manga pastelera con pico liso.
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Sobre una placa cubierta con papel manteca, formá bastones de unos 8 a 10 centímetros de largo, dejando un poco de espacio entre cada uno.
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Espolvoreá generosamente azúcar impalpable por encima de los bizcochos. Esperá unos 2 minutos y volvê a espolvorear azúcar impalpable. Este doble espolvoreado es lo que genera la costrita clásica.
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Llevá la placa a horno precalentado a 190 °C y cociná durante 10 a 11 minutos, hasta que estén secos por fuera, apenas dorados en la base y claros en la superficie.
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Retirá del horno y dejá enfriar completamente sobre la placa antes de despegarlos del papel.
Consejos:
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Es importante no abrir el horno durante la cocción para que no pierdan volumen.
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Si los necesitás bien secos para postres con mucho líquido, podés dejarlos un minuto más en el horno, cuidando que no se doren de más.
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Una vez fríos, se conservan varios días en un recipiente hermético.
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También se pueden freezar ya cocidos y fríos, separados por papel manteca.
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Estas soletillas o vainillas son ideales para tiramisú, postres en capas, copas dulces o para servir solas con una infusión.
Preparar soletillas o vainillas caseras permite tener un bizcocho liviano, rendidor y mucho más fresco que el comprado.
Con pocos ingredientes y un procedimiento simple, se obtiene una base perfecta para infinidad de postres clásicos, lista para usar cuando haga falta.